viernes, 5 de marzo de 2010

Noah en el reino de "fantasía" (desenlace final)

Partieron hacía la comunidad de los duendes y las hadas.
Estos habitaban un pequeño valle serpenteado de riachuelos que recogían el agua de las montañas e iban a desembocar al Lago Azahara que se encontraba en el Gran Valle.
Aquí los árboles eran mucho más altos (sus copas casi se perdían de vista), más frondosos y la vegetación y las flores mucho más abundantes. Se oían sonidos musicales por todos los rincones y se respiraba un ambiente simpático e infantil. Por todos lados se veían revoloteando haditas y duendecillos, que se acercaban a saludarlos en cuanto los veían acercarse.

Vivían en dos comunidades separadas, pero cercanas la una de la otra.



Los duendes vivían cerca del gran árbol donde el señor búho tenía su nido, ya que de vez en cuando les gustaba sentarse con él alrededor de la hoguera y que les contara historias de cuando en el reino solo vivían los elfos, las hadas, los duendes y los búhos.
Burubú, que así se llamaba el señor búho, era el más viejo del lugar, y por eso se conocía todas las historias desde que el reino era reino. Unas porque las había vivido y otras porque se las había contado su abuelo.
Además, como tenía alas y podía volar, se pasaba largas temporadas recorriendo otras comarcas y sabía todo lo que acontecía en el reino entero.
El acompañaba siempre al representante de los duendes cuando iba al castillo y era su consejero y los príncipes le apreciaban mucho y le tenían en mucha consideración.

Cuando llegaron al poblado los duendecillos los estaban esperando y les propusieron ir todos juntos a la comunidad de las hadas y celebrar allí todos juntos la reunión, ya que se encontraban tremendamente cerca.
Toda la comitiva se dirigió por el sendero en dirección hacía el río, que era donde se encontraba el poblado de las hadas.
Iban saltando, bailando, riendo y reboloteando; tocando la flauta y el clarinete, las castañuelas y el tamborete. Algunas hadas los acompañaban, los pajarillos trinando contentos y los árboles a su paso dejaban caer una lluvia de florecillas de colores que lo inundaban todo de alegría.



Llegaron donde el río, al dar la vuelta en un recodo, se hacía más ancho. Allí se había formado una especie de laguna, en cuya orilla habitaban las hadas.
Los más jóvenes se dispusieron a jugar y a chapotear en el río, mientras los demás se reunían para hablar cosas más serias.

Comenzaron hablando los representantes de los duendes y las hadas.
- Hace días que esperábamos impacientes vuestra llegada -dijo Isis-
- Queríamos comentaros que llevamos observando ciertos cambios un tanto extraños en algunas plantas y algunas flores, y no nos explicamos a que puede ser debido -reflexionó Odox-
- Están tristes y se niegan a comunicarse con nosotros, es necesario que averigües que les causa ese pesar porque no sabemos si es culpa nuestra. -afirmo Isis- Nunca nos habíamos sentido tan impotentes porque siempre nos habíamos entendido con todos.

- No os preocupeis, todo está a punto de arreglarse. Dentro de poco el reino volverá a vibrar en armonía -dijo Ha-mah-
- Mañana partiremos hacía la comunidad de los elfos, donde terminará nuestro viaje, y espero que allí consigamos resolver el rompecabezas con las piezas que hemos ido recogiendo por el camino y la ayuda de la sabiduría de los elfos -dijo Ad-har-

Entonces Burubú les pidió permiso para acompañarles a visitar a los elfos. Hacía mucho tiempo que no veía a su amigo Irbin y a su amiga Arbin, padres de Ad-har, y sentía muchas ganas de verles. Los cuatro le dieron permiso para que les acompañara y el señor búho partió hacia su árbol para hacer los preparativos y partir al día siguiente.

Quien tampoco paso la noche con ellos fue Ha-mah. Como habréis podido imaginar, aunque era un hada, no pertenecía a la comunidad en la que se encontraban. Por eso su tamaño era mucho mayor. Ella era un hada de sangre real, solo nacía una cada muchos años, y venía al reino con el único propósito de ser la esposa del príncipe de los elfos y ser princesa de las hadas. Su madre ya lo fue antes que ella y algún día, lo sería su hija. Ahora su madre vivía retirada cerca de la comunidad de las hadas, y allí fue ella a visitarla y a pasar la noche en su compañía.


A la mañana siguiente, después de que llegaran Ha-mah y el búho, partieron hacia la comunidad de los elfos.
Pronto acabaría su viaje y Noah empezaba a sentir cierta tristeza al pensar que luego debería regresar a su casa.
¡Su casa!
¡Dios mio!
No había vuelto a acordarse de ella desde que partiera hacía . . .
¿cuantos días?
¿que estarían pensando su tío y todos los demás?
¿habrían llamado a la policía creyendo que le había sucedido algo?
En menudo lió se acababa de dar cuenta que andaba metida.
Sería mejor que fuese pensando en volver a casa antes que el revuelo llegase hasta el reino y más allá.
Ahora, se lo comunicaría a Ad-har y Ha-mah, aunque no sabía como se lo tomarían después de haber depositado en ella todas sus esperanzas. Pero no podía ignorar los hechos, llevaba varios días fuera de su casa y tendría a todos preocupados y echándola en falta.
Aunque . . .
. . . pensándolo bien, si esperaba un día más a lo mejor tampoco era para tanto. Decidido, esperaría hasta mañana y si las cosas no se resolvían volvería a su casa.

Los elfos vivían en el Gran Valle. Aprovechando las copas de los árboles, habían construido una bonita ciudad cerca del lago. Todo en ellos era refinado y distinguido, sus modales, su porte, su recibimiento.
Su belleza era dulce y de lineas perfectas, sus ojos rasgados y de un azul infinito miraban acariciándote y meciendote y su largo y sedoso cabello ondeaba al viento cual olas de mar.
Cuando hablaban su voz sonaba con una tonalidad musical tan grata al oído que imaginaba que aquello debía ser semejante al canto de sirenas que alguna vez había oído comentar en alguna fábula sobre la mitología griega.

Nada más llegar, les acomodaron en una sala con luz tenue y música suave, les pidieron que se relajaran y les sirvieron unos deliciosos néctares de frutas de sabores variados. Al principio la charla fue más bien distendida, como iban las cosas por el castillo, que tal el viaje, como estaba la gente de las comunidades . . .
Poco a poco, el extrés fue abandonandoles, dejando paso a un estado de paz y calma en el que la mente, ya más clara, se veía capacitada para abordar el tema tan importante que debían de tratar en la reunión.

El primero en sacar el tema que les inquietaba fue Burubú.
- Anoche, mientras estaba en mi nido, recordé que el abuelo contaba que una vez, cuando el era niño, hubo un desastre en el reino. El apenas lo recordaba, pero explicaba que tuvieron que intervenir los príncipes y Gaia, la representante de la naturaleza, y que se armo un gran revuelo que mantuvo a todos en vilo durante algún tiempo.
Quizá, y en vistas de lo que comentaron ayer Isis y Odox, deberíamos avisarla esta vez también -acabó diciendo Burubú-

- Ya la hemos avisado y debe estar apunto de llegar, amigo Burubú -respondió Arbin-
- Ella siempre está presente cuando celebramos nuestras reuniones, y más si son de la envergadura de la de hoy -dijo Irbin- aunque no sabíamos nada de todo esto, pensamos que debía estar presente.

Poco después llego Gaia, en sus ojos se leía la preocupación, su rostro dulce no lograba disimular que llevaba días sin descansar y la huella del cansancio se reflejaba en él de forma inequívoca.
Tomo asiento al lado de Arbin e Irbin y al reclinarse cerca de ella, pareció que sus facciones se relajaban y su rostro adquiría una paz infinita. Arbin acariciaba su cabello con su mano, mientras susurraba a su oído palabras de consuelo amigas e Irbin le servía néctar de frutas, que colocaba dulcemente en su mano.
Todos esperaron, pacientemente, a que Gaia se encontrase un poco repuesta para seguir con la charla.

Ahora le tocaba a ella explicar el porque de su estado de preocupación.
- Llevo días escuchando el llanto y los gemidos de alguna de mis niñas. La llamo pero no responde, la busco pero no la encuentro. Está perdida en algún lugar y no sabe regresar -dijo Gaia- Algunas de sus hermanas también la han escuchado, por eso están tristes y no atienden cuando se las habla y Toad el gnomo creo que también la oyó. Tenéis que ayudarme a encontrarla, esta sola y muy asustada y si no la encontramos pronto morirá de miedo y de tristeza.

- Y ¿Donde crees que puede estar? -pregunto Arbin-

- En las grutas que hay más allá del Gran Valle -contesto Gaia- allí es fácil perderse y difícil encontrar a alguien.

- Pues vayamos hasta allí - comento Ha-mah- entre todos seguro que la encontraremos antes.

Ahora fue Noah la que intervino.
- Un momento, se me acaba de ocurrir una idea. Porque no mandamos a Izar a por Lluna, mientras nosotros nos acercamos a las grutas. Ella tiene muy buen olfato y seguro que la encontrará antes que cualquiera de nosotros.

- Creo que no es mala idea -dijo Gaia iluminándosela los ojos-
Cuando llegaron a las grutas, allí estaban LLuna e Izar esperándolos.
Noah se fue corriendo a saludar a su perrita, que la recibió saltando, brincando y lamiéndole las piernas.
- Ven chiquitina, tienes que ayudarnos a encontrar a alguien que se a perdido por aquí dentro. Entra a buscar y cuando lo encuentres, sales a llamarme y nos llevas junto a ella -le dijo al animalito su dueña-
La perrita, obediente, se metió en la gruta y desapareció por los angostos pasillos hacia su interior.
Al cabo de un buen rato reapareció dando signos de alegría y llamando.
- Venid ! ! ! !, Venid ! ! ! !
Seguidme todos ! ! ! !
Creo que la he encontrado !
Estaba en un rincón, en una oscura gruta, que se adentraba uniéndose en la tierra !
Todos la siguieron felices y contentos.
Quién más corría era Gaia. La alegría de saber que había encontrado a su niña, parecían haberle puesto alas a sus pies. En un santiamén estaban en aquel rincón abandonado y oscuro de la gruta y habían encendido sus linternas para que les alumbraran. Allí, bajo aquella tenue luz, estaba la rosa azul más bonita que jamás habían contemplado. Sus pétalos estaban un poco caídos por los días de sufrimiento, y emitía leves gemidos de amargura mezclados con su llanto, apenas audibles de tan gastados como estaban. Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad de tantos días, miraban extrañados sin saber si era cierto lo que veían o solo producto de sus alucinaciones. Lluna, tan contenta como estaba de a ver sido su rescatadora, se acerco corriendo y lamiéndola en un torbellino de alegría. Noah, quiso detenerla por si la asustaba, pero viendo que la rosa reía contenta y la abrazaba feliz, se mantuvo al margen.
Una vez hubo saludado a todos y explicado como se perdió fueron regresando cada uno a su comunidad.
A Noa y a Lluna las acompañaron hasta donde estaba la puerta que unía el reino con su mundo. Pero antes tenían que agradecerles que se hubieran prestado a ayudarles, así que les explicaron el modo de cruzar la puerta siempre que quisieran volver a visitarles.
A Noah le regalaron una cajita llena de polvo de hada para que la utilizara haciendo que los sueños de sus amigos se hicieran realidad.
Y a Lluna le permitieron que siguiera siendo una perrita de verdad y que pudiera seguir comunicandose con Noah mediante la telepatía.
Por fin se despidieron de Izar y de los príncipes y cruzaron la puerta, pero nada más llegar a su bosque Noah recordó el lío en el que andaba metida.
Ahora tocaba ver como explicaba donde había estado todos esos días y más vale que fuera una explicación convincente si quería evitar una buena regañina.
Salió corriendo hacia el castillo y se dirigió a la puerta de servicio por la que entraba y salía con total impunidad.
Ya casi llegando se tropezo con el fiel criado, he intento poner cara de circunstancias, aunque él aparentaba estar muy normal.
- Vamos mi niña la comida esta casi lista, ve aseandote para ir al comedor, que hoy tu tio va a bajar también.
Lo único que añadió antes de perderse en sus trabajos fué.
- ¿De donde has sacado ese chucho? me parece que a tu tio no le va a gustar mucho verlo por aquí, pero bueno habra que encontrar una forma de convencerle para que se quede . . . . . .
Y colorín colorado . . .
. . . este cuento se a acabado.
Menos mal buffff ! ! ! . . .
. . . Como te has enrolladooooooooo !

miércoles, 3 de marzo de 2010

Noah en el reino de la fantasía (4ª parte)


Mientras esperaban a que Izar el fauno se uniera a la comitiva, estuvieron dando una vuelta por los jardines. Noah no salía de su asombro, aunque la mayoría de plantas y flores eran como las que conocía, sus colores eras mucho más vivos y alegres, tenían un tamaño mayor y sus fragancias eran mucho más intensas. Al pasar por su lado, parecían emanar su perfume con mayor intensidad y vibrar con mayor frescura solo para ella. Era como si notaran su presencia y la saludaran a su paso, felices de que estuviera allí.

Los príncipes se miraron y sonrieron.
- Ellas también te dan la bienvenida -dijo Ha-mah-
- En nuestro reino, la naturaleza forma parte de sus criaturas y ellas también tienen su representante a la hora de tomar decisiones -le comento Ad-har-

De pronto se oyeron unos ladridos y llego Lluna como un torbellino dando saltos y lametones. Noah la cogió en brazos y la llenó de besos y caricias.
- ¿Como estas chiquitina?, se me olvida que aquí no eres de peluche.
-Bien -respondió Lluna que podía hacerse entender por telepatía- tu sigue a lo tuyo que yo me divierto por aquí jugando por los pasillos con las haditas y duendecillos.
Izar acababa de llegar, con lo que, los cuatro, se pusieron en marcha.


En primer lugar se dirigieron a la comunidad de los faunos. Allí el padre de Izar era uno de sus representantes, así que lo primero que hicieron fue ir a saludarle. Habitaban un bosque con árboles no demasiado altos y sus casas estaban construidas en las copas de dichos árboles. En mitad del bosque, había un claro que utilizaban para reunirse, montar fiestas y otros menesteres. Muy pronto toda la comunidad estaba congregada en el claro del bosque al conocer la noticia de la llegada de tan distinguidos visitantes. Ataviados con sus mejores galas, habían ido trayendo cada uno los ricos manjares que había podido preparar y se disponían a montar una fiesta en honor de su invitada humana. Los más pequeños, habían puesto manteles sobre las enormes setas, los más altos habían colgado gallardetes y los que tenían algún instrumento en su casa, lo habían traído para amenizar la fiesta.

En un santiamén, Noa estaba en mitad del jolgorio más rápido y más variopinto que hubiera podido imaginar. La gente bailaba y reía feliz y todos disfrutaban de la comida, que estaba deliciosa. Tartas de arándanos, de manzanas, de moras y de grosellas; empanadas de quesos y de verduras; zumos de mil maneras y sabores. Y lo más importante, la armonía y la paz que se respiraba entre aquella gente.
Cuando acabo el día, a Noah le parecía que no habían pasado ni cinco minutos. Le dolió despedirse de toda aquella gente tan maravillosa y con la que se quedaría a vivir tooooda la viiiida.
Se retiraron a descansar a casa del padre de Izar, para partir de allí a la mañana siguiente hacía otra comunidad.



La siguiente visita fue para los gnomos, que vivían colina abajo. Donde terminaba el bosque y los árboles eran más escasos, allí las setas eran todavía de mayor tamaño, y ellos las habían utilizado para construir sus casas. En cuanto les vieron llegar, salió a recibirles el representante de la comunidad, y poco a poco , fueron acudiendo los demás habitantes a saludarles.
Estos eran más serios y más concienzudos que los habitantes de la anterior comunidad, incluso los niños eran más tranquilos y armaban menos ruido, pero se les notaba igual de cariñosos y acogedores.

Después de enseñarles todo y agasajarles lo mejor que pudieron, se dispusieron a prepararles el sitio para pasar la noche en la cima de un árbol, ya que no cabían dentro de sus casas de seta. Allí tenían preparada una casa como la de los faunos, para cuando venían los príncipes, o cualquier invitado de tamaño mayor que ellos, a pasar la noche.


Después estuvieron hablando de los problemas que afectaban al reino y Toad el gnomo comento . . .
- Sabéis que soy muy observador y que me gusta mucho salir por días enteros en soledad a deambular, disfrutar la naturaleza, mirar, escuchar. El otro día, en uno de esos paseos, me pareció escuchar un llanto.
Se oía de muy lejos y sonaba muy triste.
Intente averiguar quien era . . .
. . .pero no lo pude encontrar.
Llamé . . .
. . . pero nadie me respondió.
Tal vez no tenga nada que ver, pero me dejo muy preocupado. Sonaba tan triste su lamento! Parecía un aullido de dolor!
Ya que vais a recorrer todo el reino, tenerlo en cuenta por si lo escucháis poder ayudarle.

- No te preocupes estaremos atentos y no permitiremos que ningún habitante del reino sufra, si necesita ayuda se la ofreceremos -dijo Ha-mah-


Al día siguiente partieron hacia la comunidad de los enanos. Estos vivían en las cuevas de las altas montañas, así que ahora, hacia ellas encaminaron sus pasos.

Los enanos eran más rudos, gente menos comunicativa y de menos palabra y signos expresivos. Apenas dieron muestras afectivas cuando les vieron llegar, pero sus rostros uraños y sus movimientos torpes, denotaban la alegría interna que sentían ante el privilegio de verse visitados por sus príncipes y por una humana.

Dejaron los trabajos que estaban realizando y corrieron a sentarse alrededor de los recién llegados. Esa era su humilde ofrenda de bienvenida dentro de su rudeza y su menor sociabilidad. Los niños miraban a los recién llegados con ojos tremendamente curiosos, tan poco acostumbrados como estaban a que las madres les permitieran salir de sus cuevas, y los adultos apenas se atrevían a mantener la mirada fija, si se cruzaba con la de alguna de la de los cuatro visitantes, desviándola inmediatamente hacia el suelo.

Informaron a los representantes de la comunidad de lo que les había hecho saber Toad, por si habían escuchado algo similar. Pero la parte con la que contribuían los enanos en su labor para con el reino, era más bien aportando su trabajo físico y rara vez abandonaban las cuevas donde trabajaban y vivían.
De todos modos aseguraron que si se enteraban de cualquier cosa, les avisarían.

continuara . . .

lunes, 1 de marzo de 2010

Noah en el reino de "fantasía" (3ª parte)



Noah se volvió hacia el fauno, que durante todo el camino había permanecido a su lado, y le preguntó:

- ¿Son estos los habitantes de tu reino? ¿Son ellos los que te mandaron buscarme? ¿Que hacen aquí todos reunidos? ¿Porque hay personajes tan distintos? ¿. . .


- De nuevo estas preguntando demasiado. Si quieres conocer las respuestas, tendrás que dar unos cuantos pasos hasta donde están todos ellos y hacérselas tu misma.


- Pero . . . están todos muy concentrados en la reunión. No creo que se den cuenta de que nos acercamos.


De repente se oyó una voz un poco más alta y más clara que las demás.

- Izar, te estábamos esperando -todos los presentes se callaron-
El hada que había hablado estaba sentada sobre las raíces de un gran árbol y reclinada en su tronco. Ahora que se daba cuenta, parecía que todos los demás tenían fijada su atención en ella. Tendría más o menos su tamaño, por lo que era bastante mayor que los otros.

Lluna tomó la delantera y en un santiamén estaba al lado del hada lamiéndola y haciéndole carantoñas como si de una conocida se tratara. Noah, un poco molesta porque le hubiera tomado tanta confianza, la llamaba para que volviera a su lado mientras se acercaba con Izar al lugar en el que se encontraba el hada.


- Bienvenida jovencita, siento haber tenido que traerte hasta aquí de esta forma tan brusca y tan precipitada. Te ruego que te sientes y escuches lo que tengo que decirte.


Noah la obedeció y tomó asiento en el peñasco más próximo que había y se dispuso a escuchar atentamente lo que tuviera que decirle.


- Yo soy princesa de las hadas y gobierno este reino junto a mi prometido príncipe de los elfos. Los dos nos encargamos de que no se rompa el equilibrio en nuestro reino y de que todas las criaturas que habitan en él vivan en paz y armonía. Como habrás podido comprobar, aquí todos tenemos los mismos derechos, todos cuidamos de todos, nos preocupamos del bienestar común y los problemas los solucionamos mediante reuniones en las que participan representantes de todas las comunidades. Esta, más que una reunión formal, es un comité de bienvenida en el que estábamos esperando tu llegada para informarte de porqué te habíamos hecho venir.


En el reino últimamente están sucediendo cosas que afectan al mantenimiento de su equilibrio y tanto mi prometido como yo, empezamos a preocuparnos seriamente.
Creemos que para solucionar el problema, necesitamos la ayuda de un humano, pero tiene que ser alguien especial.
El otro día nos oyó hablarlo la pequeña Elm y me dijo que una tarde fueron a jugar al bosque de los humanos ella y algunas haditas más, como es tan traviesa se subió a una rama muy alta y se cayó. Sus hermanas al verla en el suelo sin moverse ya venían a buscar ayuda porque la creyeron muerta, pero entonces apareció una muchacha y al encontrarsela sin vida la tomó en sus manos y derramo sobre ella unas lágrimas de compasión y el contacto con las lágrimas la devolvió a la vida.
Aquello debía significar . . . que esa muchacha era especial ! ! !
Y así fue como decidimos que tu debías ser la que nos ayudaras a solucionar nuestro problema.
Pero para poder comunicarnos contigo y explicarte lo que necesitabamos de ti , debíamos traerte hasta nuestro reino que es donde nos puedes entender. Por eso te hemos traído hasta aquí sin pedirte permiso.
Y ahora que está todo explicado, eres tu quien debe decidir si deseas quedarte y ayudarnos, o prefieres regresar a tu casa y dejarnos que nos las apañemos solos.


Todos los ojos de los allí presentes se volvieron hacía Noah esperando su respuesta.


- Bueno -dijo ella- me quedo, ¡por supuestiiiisimo!


- ¡ ¡ ¡ BIIIEEEN ! ! ! -irrumpieron todos a la vez-


- Vale -dijo el hada- pues entonces vayamos al castillo, antes de que se haga de noche, y continuemos allí la reunión.




A la mañana siguiente, en los jardines del castillo, Noah volvió a encontrarse a Elm que corrió (o más bien revoloteó) a darle un beso en la mejilla y a esparcir sobre su cabeza su habitual polvo de estrellas. Esta vez sí pudo entenderla, y estuvieron charlando y riendo, mientras una descansaba sobre el mullido césped y la otra revoloteaba de flor en flor y de rama en rama.


- ¿No puedes parar un minuto quieta? -le dijo Noah entre risas en un momento determinado-


- ¿Quieta? ¡Por Dios! es que no puedo parar ¡Exploto! -respondió Elm casi seria-


Luego bajaron al jardín la princesa y su prometido. Sus rostros bellísimos eran tan dulces y sus miradas transparentes parecían asomarte a la ventana del infinito donde estrellas, lunas y planetas navegavan en el cielo azul de su iris. Un resplandor especial, como un halo, les envolvía y parecía dejar una estela por donde pasaban. Al acercarse, Noah sintió como un agradable cosquilleo le recorría el cuerpo y una sensación de bienestar y gozo se despertaba en ella.


-Bienvenida seas a nuestra humilde morada. Soy Ad-har príncipe de los elfos, a mi prometida Ha-mah princesa de las hadas ya la conoces. Te estamos muy agradecidos por haber aceptado quedarte para ayudarnos en nuestra misión de salvar nuestro reino del peligro que le acecha. No estamos demasiado seguros de en que consiste, y en parte por eso te necesitamos. Los humanos sois más suspicaces a la hora de sopesar las cosas, nosotros somos demasiado confiados y a veces se nos escapan determinados detalles malintencionados.
Y está claro que lo que está produciendo este riesgo de desequilibrio, se debe a algunos actos malintencionados, aunque no nos guste aceptarlo.
Lo primero que haremos será visitar las distintas comunidades de nuestro reino, para que vayas conociendo a todos sus habitantes y te vayas familiarizando con ellos, y al mismo tiempo tengas la oportunidad de formarte una idea de qué o quienes pueden ser la causa del cambió que se está produciendo.


continuara . . .

sábado, 27 de febrero de 2010

Noah en el reino de "fantasía" (2ª parte)


Noah cerro fuertemente los ojos y apretó a Lluna contra su pecho, mientras giraba y giraba, engullida por el anillo de aquel enorme torbellino.

De repente se quedó suspendida en el aire, y cayó pesadamente al suelo. La altura apenas si alcanzaría a la de las rocas de las que ella solía saltar en el acantilado, por lo que no se hizo apenas dañó en la caída, sólo unos rasguños en las rodillas y en las manos y un pequeño enganchón en el vestido.
Una de sus manos había quedado aprisionada bajo su cuerpo y junto con ella su perrita de peluche, a la que seguía agarrando con todas sus fuerzas. Entonces, pareció notar que algo se movía debajo de ella y se incorporó un tanto asustada.
¡ ¡ ¡Su peluche estaba moviendo las orejas! ! !
¡ ¡ ¡Y el rabito! ! !
Poco a poco la perrita iba tomando vida, ante los atónitos ojos de Noah!
En un santiamén la tenia lamiéndole la cara, las rodillas, las manos, . . . ¡era todo tan extraño!

Cuando consiguió tranquilizar a Lluna reparó en el paisaje que la rodeaba.
Estaba en un bosque, pero no se parecía para nada al bosque en el que ella vivía.
Ni a ningún otro bosque que ella conociera.
¡Era el bosque más maravilloso que hubiera visto jamás en su vida!
¿Que hubiera visto en su vida . . . . . .?
¡ ¡ ¡Y que hubiera podido imaginar jamás tampoco! ! !
¡Tenia árboles! y ¡flores!
Pero los árboles y las flores no eran como los que ella conocía. Su color era mucho más vistoso, alegre y llamativo. Su perfume más intenso, su textura aterciopelada y parecían balancearse al son de una canción murmurada por el viento. Los pajarillos trinaban y gorgojeaban melodías extrañas, jamas escuchadas por ella hasta entonces. Y el cielo tenía una tonalidad y un brillo como cuando acaba de llover y sale el arco iris.
Entonces Lluna empezó a gruñir y ladrar y salio corriendo en dirección a unos matorrales, que había a unos pocos metros de distancia. Noah la siguió con cautela y poco antes de llegar vio salir al fauno que se había encontrado un rato antes. Esta vez no parecía temerle a la niña e iba directo a su encuentro, fue ella la que dio unos pasos atrás algo asustada.
- Tranquila, no pienso hacerte ningún daño -le dijo clara y comprensiblemente-
- ¿Quién eres y qué quieres? -le preguntó Noah-
- Soy Izar el fauno. Y me han mandado a tu reino con la misión de traerte hasta el nuestro.
- Oh! hablas mi idioma! ! ! -dijo Noah extrañada-
- No estoy hablando ningún idioma -le respondió el fauno- nos estamos comunicando por telepatía, que es la forma de hablar de este reino. Tu hablas con tu mente y yo hablo con la mía, en lugar de enviar sonidos enviamos ondas y en las ondas mandamos imágenes y no necesitamos idiomas para entendernos.
- Pero . . . si yo no se leer la mente -dijo Noah-
- Eso es algo innato de todos los seres que habitan este reino, y mientras tú te encuentres en él, poseerás dicha facultad. Al igual que tu peluche a adquirido vida, y también podrá comunicarse mientras permanezca aquí.
- ¡Que bien! pero . . . ¿para qué te han mandado traerme aquí? y ¿quienes han sido? y ¿con qué intención? y ¿porqué no me preguntaron primero si yo estaba conforme? y ¿. . .
- Espera, espera, ¿no te parece que preguntas demasiado sin esperar a conocer las respuestas? Debes aprender a ser paciente y a tranquilizarte. Veamos, sígueme -le dijo el fauno echando a andar-
- Y ahora ¿a donde vamos? -le pregunto, mientras llamaba a Lluna para que los siguiera.

Tomaron una senda que se adentraba en el bosque, donde los árboles se volvían más juntos y las plantas y flores eran más abundantes. Estuvieron un buen rato caminando, hasta que Noah ya no sentía la planta de los pies de tanto andar; y sus piernas, cara y manos le escocían de tanto rozar con las ramas de los árboles y la vegetación.

De repente, tras darle la vuelta a unos matorrales, se abrió ante ellos una pequeña esplanada, en la que sólo habían, hierba, flores, pequeños peñascos diseminados aquí y allá y alguna raiz que sobresalía de los árboles más próximos. También había algunas setas, pero su tamaño era bastante más grande que las que ella conocía, éstas tenian el sombrerillo del tamaño de una calabaza.

Pero lo que dejo a Noah totalmente atónita fue, todos los seres que allí estaban reunidos. Sentados en las piedras o sobre las raíces que sobresalían del suelo; revoloteando en el aire, recostados sobre una seta, apoyados en el tronco de un árbol, arrodillados en el suelo, o simplemente de pie; había toda clase de personajes de lo más extraño que nunca se hubiera podido imaginar.

Continuara . . .

viernes, 26 de febrero de 2010

Noah y el fauno (1ª parte)



Aquella mañana se levantó temprano, fue corriendo a la ventana y se asomó para ver si hacía buen día . . . . . .
Esa madrugada, soñó que era domingo, y que mamá la avisaba para que se vistiera para ir a bañarse al río y a recoger moras silvestres.
- Noah, Noah !! -le pareció oír a su madre que la llamaba con su dulce voz.-
Al levantarse recordó que se encontraba en el castillo de su tío, y que papá y mamá habían muerto.
Se vistió y se estuvo cepillando el pelo frente al espejo hasta que fue la hora del desayuno, cogió su mochila con sus cosas, a su perrita Lluna que estaba sobre la cama y bajó corriendo al comedor a desayunar.
Se tomo su leche con cacao de dos sorbos, se puso un bocadillo con queso y chorizo por si luego tenía hambre, salió mordisqueando unas galletas por la puerta de la servidumbre y se dirigió hacia la senda que se adentraba en el bosque.
Iba contenta y feliz, saltando y canturreando. Lluna saltaba cogida de su mano y, de vez en cuando, salía volando por los aires para volver a aterrizar en sus brazos. De repente, noto un tirón de pelo, y pensó que se habría enganchado con la rama de algún árbol; pero al volver la cabeza, se encontró frente a frente con unos ojos negros que la miraban fijamente.
Noah dio un grito y salió corriendo, mientras el extraño ser pegó un chillido y salió disparado en dirección contraria.
¡ Vaya susto ! ! !
¿ Que podría a ver sido eso ?
Noah no se atrevía a regresar para comprovarlo, pero tampoco se atrevía a irse sin saberlo.
Poco a poco la curiosidad fue venciendo al miedo y se atrevió a acercarse de nuevo al sitio donde había tenido lugar el encuentro.
Mientras, el otro ser por su parte, también había sentido la misma curiosidad y también se había ido acercando.
Del miedo a la incredulidad ! ! !
Era un fauno . . . ? ? ?
Pero esos seres existen . . . ?
Ya no había duda, aquel bosque era especial. El otro día las hadas! y hoy, el fauno !
Se fue acercando poco a poco, para no asustarlo. Él , la miraba extrañado y dispuesto a echar a correr al mínimo indicio de peligro. Al fijarse un poco más, Noah se dio cuenta que se encontraba ante el mismo árbol donde tuvo el encuentro con las hadas y pensó si en aquel punto no habría una puerta de entrada a otro mundo.
El fauno empezó a moverse sigilosamente hacia adelante, moviendo imperceptiblemente sus patas delanteras, mientras miraba fijamente a Noah con sus grandes ojos negros.
Noah estaba cautivada por su mirada, se sentía tan atraída por sus ojos, que apenas podía apartar de ellos su vista. Eran fascinantes, parecían contar mil historias fantásticas y susurrar mil poemas al oído y hablar de paisajes remotos y de princesas y príncipes fabulosos y castillos encantados y . . . . . . antes de que fuera capaz de darse cuenta, noto un enorme tirón de pelos, y se sintió arrastrada hacía el gran árbol. Y se abrió como un enorme agujero en su base y un gran remolino se los tragó a los dos.
. . . continuara.


jueves, 25 de febrero de 2010

todo lo que siempre necesité saber, lo aprendí de mi madre


- Mi madre me enseñó a APRECIAR UN TRABAJO BIEN HECHO
" Si os vais a matar, hacerlo fuera. ¡ Acabo de terminar de limpiar ! "

- Mi madre me enseñó RELIGIÓN
" Reza para que esta mancha salga de la alfombra "

- Mi madre me enseñó RAZONAMIENTO
" Por que yo lo digo, por eso . . . y punto ! ! ! ! "
- Mi madre me enseñó PREVISIÓN
"Asegurate que llevas ropa interior limpia, por si tienes un accidente "

- Mi madre me enseñó IRONIA
" Tú sigue llorando, verás como te doy una razón para que llores de verdad "

- Mi madre me enseñó a ser AHORRATIVO
" Guárdate las lágrimas para cuando yo me muera ! ! ! "

- Mi madre me enseñó OSMOSIS
" Cierra la boca y come ! ! ! ! ! "
- Mi madre me enseñó CONTORSIONISMO
" ¡ Mira la suciedad que tienes en la nuca, vuélvete ! "

- Mi madre me enseñó FUERZA Y VOLUNTAD
" Te vas a quedar sentado hasta que te comas todo "

- Mi madre me enseñó METEOROLOGÍA
" Parece que ha pasado un huracán por tu cuarto "

- Mi madre me enseño VERACIDAD
" ¡ ¡ Te he dicho un millón de veces que no seas exagerado ! ! "

- Mi madre me enseñó MODIFICACIÓN DE PATRONES DEL COMPORTAMIENTO
" Deja de actuar como tu padre ! ! ! ! ! "

- Mi madre me enseñó habilidades como VENTRILOQUIA
" No me rezongues, cállate y contéstame: ¿ porque lo hiciste ? "

- Mi madre me enseñó LENGUAJE ENCRIPTADO
" No me, no me . . . que te, que te . . . "

- Mi madre me enseñó TÉCNICAS DE ODONTOLOGÍA
" Me vuelves a contestar y te estampo los dientes contra la pared ! ! ! "

- Mi madre me enseñó GEOGRAFÍA DE ESPAÑA
" ¡ Como sigáis así os voy a mandar a uno a Cádiz y a otro a La Coruña ! "
- Mi madre me enseñó BIOLOGÍA
" ¡Tienes menos cerebro que un mosquito ! "

- Mi madre me enseñó LÓGICA
" Mamá ¿ que hay de comer ? ¡COMIDA !

- Mi madre me enseñó RECTITUD
" ¡ Te voy a enderezar de un tortazo ! ! ! "

¡ ¡ ¡ GRACIAS MAMA ! ! ! . . . .
LA IMAGEN DE MAMA

A los 4 años: " ¡ Mi mamá puede hacer cualquier cosa! "
A los 8 años: " ¡ Mi mamá sabe mucho ! ¡ Muchísimo ! "
A los 12 años : " Mi mamá realmente no lo sabe todo . . . "
A los 14 años : " Naturalmente, mi madre no tiene ni idea sobre esto "
A los 16 años : " ¿ Mi madre ? ¡ Pero qué sabrá ella ! "
A los 18 años : " ¿ Esa vieja ? ¡ Pero si se crió con los dinosaurios ! "
A los 25 años : " Bueno, puede que mamá sepa algo del tema . . . "
A los 35 años : " Antes de decidir, me gustaría saber la opinión de mamá "
A los 45 años : " Seguro que mi madre me puede orientar "
A los 55 años : " ¿ Qué hubiera hecho mi madre en mi lugar ? "
A los 65 años : " ¡ Ojalá pudiera hablar de esto con mi mamá ! "

sábado, 20 de febrero de 2010

así soy




¡ ¡ ¡ Hola ! ! !



Soy Borja,

tengo 2 años,

y soy un niño simpático,

divertido y juguetón,

lo que más me gusta es,

que me mimen, me abracen,

y ser el centro de atención.



Soy un poquito travieso,

pero tengo muy buen corazón,

por eso no me importa,
cuando algunas veces,

me toca pedir perdón.


No me gusta que me griten,
ni me quiten la razón,

y cuando hay gente delante,

me lo tomo aún peor.


Soy un niño vergonzoso,

a primera impresión,

por eso si no te conozco,

en saludarte,
me hago un poco el remolón.


Me encanta jugar,

igual me da que sea,

un juguete, una bolsa o un collar,

con mi imaginación,
me lo paso fenomenal.


Voy al colegio contento

y con mucha ilusión,
a jugar con mis compañeros,

y porque se que allí está Pepi,

a la que quiero un montón.

jueves, 11 de febrero de 2010

cosas de cada día


Últimamente, desde que estuve enferma, no me apetece salir demasiado. Prefiero quedarme en casa delante del ordenador, o simplemente en el sofá tirada, tapadita con una mantita, bien calentita.

La otra tarde salí para hacer unos recados, y presencié unas escenas que me hicieron reflexionar sobre la soledad y el desamparo que existen en el mundo y me di cuenta de que en realidad lo que más me gusta de estar en casa es lo protegida y segura que te sientes.

Fui a casa de una amiga a llevarle un encargo. Al terminar, me dirigía ya hacia mi casa y pasé por delante de un bar repleto de gente. Hasta la calle llegaban las voces del interior, el olor a comida y tabaco y las risas de la gente alegre y desenfadada que se divertía en el interior. Algunos de ellos, ya en el exterior, daban por concluida la velada y se despedían con la intención de dirigirse ya a sus casas.

En la otra esquina había dos contenedores de basura y un chaval de unos 25 ó 30 años estaba inclinado en su interior, rebuscando y abriendo bolsas. La gente que salía del bar, ni siquiera paraba atención en mirarlo. Seguían a su aire, como si de un perro se tratara el que estaba revolviendo la basura.

Yo, pasaba con el coche y casi no tuve tiempo ni asimilar lo que veía hasta que llegue a casa y me paré a pensar.

Queremos ser solidarios con Haití.

Queremos . . . y una mierda ! ! ! ! !

No hace falta ser héroes, ni médicos sin fronteras, ni . . . porque no le bajamos un bocadillo al muchacho del contenedor?
No nos hace falta irnos tan lejos, lo tenemos cada día frente a nuestras casas, o en nuestra escalera. Ladeamos la vista y hacemos como que no lo vemos. Nos escusamos en que a nosotros tampoco nos sobra y no podemos hacer nada, que llegamos justos a final de mes. Que es problema de los ricos y del gobierno que son los que deberian de dar y repartir mejor.
¿Que pasaría si cuando vemos a alguien revolviendo en un contenedor le bajasemos un bocadillo . . . ?
Hoy tú . . . . . .
. . . mañana yo . . . . . .
. . . y así cada día uno de los que nos los fueramos encontrando . . . . . .
. . . tal vez paliariamos un poco su hambre.

Mi hija me dice que le das un bocadillo a uno y acuden 40. Y que no tienen dinero para el bocadillo pero se lo gastan en alcohol o tabaco . . .

. . . . . . pero esas respuestas no acallan mi conciencia.

lunes, 8 de febrero de 2010

insolita conversación


El mes pasado iba yo de viaje por una carretera y paré en una estación de servicio a echar gasolina . . . . . .



Entonces aproveché para entrar al baño. En el wáter de al lado había otro viajero.



- Que tal, ¿como estas?

No acostumbro a hablar con desconocidos y menos en el baño, pero mi calidad de viajero incógnito me animó a contestar.

- Pues . . .
yo bién
muchas gracias . . .

- ¿Que andas haciendo?

Y a éste que le pasa, me pregunté. Me pareció estúpido pero igual respondí:

- Pues, creo que lo mismo que tú . . . Voy de viaje.



- ¿Y se puede saber de qué se trata?

Me estaba sintiendo muy incómodo y contesté un poco forzado:

- Si, claro. Voy a Asturias y después a Galicia.



- Supongo que detrás de algún buen negocio.

Totalmente arrepentido de haber dado pie a esta conversación, contesté de mala gana:

- Si, bueno . . .
eso espero,
ya que las posibilidades de negocio son positivas.



- ¿Sabes qué? . . . Te llamo después;
se le está acabando la batería a mi movil y además
aquí al lado hay un gilipollas que responde a todo lo que te pregunto.

- ¡ ¿ ! ?



MORALEJA

Limitese a hacer lo que corresponde dependiendo del lugar en el que se encuentre.

para la niña que hay en mi (3ª parte)




Siguió andando hasta que unas enormes raíces que sobresalían por encima de la tierra, y que le cortaban el paso por la senda, la hicieron detenerse. Las raíces pertenecían a un gigantesco árbol que ocupaba, incluso, una buena parte del sendero y sus alrededores. Crecía majestuoso y sus ramas se perdían tan alto, que apenas alcanzaba la vista a ver donde llegaba su fin. El resto de árboles de su alrededor, parecían dejar sitio, haciéndole reverencia y rendiéndole pleitesía. Y todo cuanto permanecía bajo su manto parecía quedar en una penumbra, como de duerme-vela
nocturna, que hacía parecer que permaneciese en un eterno anochecer.


Al acostumbrar su vista a aquella semi oscuridad, la muchacha descubrió sobre una de aquellas raíces, la mariposa más grande y más preciosa que jamás pudiera imaginar.

Tendría el tamaño de una caja de zapatos, las alas transparentes, brillaban en la oscuridad y tenían toda la gama de azules que pudiera haber en el mundo. Al intentar acercarse para verla mejor, pisó una ramita y emitió un chasquido. Entonces la mariposa salió volando asustada y la muchacha pudo darse cuenta de que no estaba sola. Con ella emprendieron el vuelo otras mariposas que también se encontraban allí, aunque no las había visto porque estaban en la penumbra. Pero éstas no eran azules, si no que las había de todos los colores.


Indignada por su torpeza, se acerco al lugar que habían estado ocupando hasta hacía un momento las mariposas. Para observar mejor las raíces, saco la linterna de su mochila, la encendió y se acercó para ver que podían estar haciendo allí.



Y fue entonces cuando descubrió que en el suelo había una mariposa con sus alas plegadas.

No brillaban en la oscuridad y sus colores estaban apagados.



La cogió con sus manos con tristeza.

Pobrecita . . . ! ! !
. . . por eso estaban allí aquellas mariposas ! ! !



Al acercársela, vio sorprendida que no era una mariposa. Tenia rostro de muchacha como ella y brazos y piernas, solo que llevaba dos alitas y tenia el tamaño de una caja de zapatos.

Era . . . . . ?

. . . era . . . ?

. . . era . . . ?

. . . un hada !!!

como las de los cuentos que le contaba su mama!!!!!!!!

Entonces era cierto!!!

Las hadas existían!!!



De repente le volvió a embargar la tristeza al recordar que la pobre hadita estaba muerta. Dejo a su perrita Luna en el suelo y cogió a la hadita con las dos manos y la apretó muy fuerte junto a su corazón. Y unas lagrimitas resbalaron por sus ojos y fueron a caer a las alas de la pobre hadita.



Poquito a poco la muchacha noto en su mano que algo se movía.

Y cada vez se movía más.

Y al mirar descubrió que las alas de la hadita estaban empezando a brillar en la oscuridad . . .. . . y sus colores se volvían más vivos . . .

. . .y ella estiraba sus manitas . . .

. . . y sus piececitos . . .

. . .y movía su cabecita.



Las otras hermanitas suyas, como si lo hubiesen adivinado, volvían volando y haciendo lindos sonidos. Y ella al escucharlas les contestaba en el mismo lenguaje.



La muchacha no cabía en sí de feliz y contenta que se encontraba. Dejó a la hadita en el suelo, que ya parecía totalmente recuperada, y ésta se puso a volar con sus hermanas. Se dispusieron todas en formación , e iniciaron una especie de danza mientras emitían unos lindos sonidos guturales imitando una linda canción de sonidos de la naturaleza. Al terminar se despidieron con la mano y se fueron bosque adentro, no sin antes pasar por encima de su cabeza batiendo sus alas, y dejando caer
un rastro de polvo de hadas (que de todos es sabido que trae buena suerte).



Cuando se hubo recuperado de su asombro, la muchacha recogió a Luna del suelo y regresó por el sendero por el que había venido, llego al castillo y se metió por la puerta del servicio sin que nadie la viera.

Fué a lavarse y asearse y llego justo a tiempo para cuando iban a servir la cena.



Y colorín colorado

este cuento

se ha acabado . . . ?

domingo, 7 de febrero de 2010

para la niña que hay en mi (2ª parte)



Cuando cruzaron el pueblo y enfilaron el camino hacia el castillo, que discurría por en medio de los bosques y riachuelos que lo rodeaban, la muchacha no dejaba de observar con sus grandes ojos todo cuanto veía. Ella había nacido y vivido en su pequeño pueblo y nunca había visto unos bosques tan grandes ni de árboles tan frondosos, y por eso, estaba admirada de todo cuanto discurría a su alrededor.


Tras una revuelta del camino, se abrió un claro en los árboles del bosque, y al fin pudieron divisar el castillo. Si el paisaje hasta ahora, le había parecido algo maravilloso, lo que vieron sus ojos al desaparecer el follaje le pareció majestuoso.
Parecía un castillo como los de los cuentos de hadas que le contaba su madre siendo ella niña.

¿Como podía haber alguien viviendo en un sitio así?

¡Eso debía ser maravilloso!!!

Cuando llegaron a las puertas del castillo, aún no había conseguido salir de su estupor.

Allí a la puerta estaban todos los criados, con sus mejores galas, colocados en fila y esperando la llegada de alguien.

¿No sería por ella todo aquel tinglado? . . .

. . . menuda vergüenza ¡¡¡ por Dios !!!

Cuando al fin se pudo zafar de todo aquel "pa-ri-pe" sus mejillas estaban encendidas y solo deseaba refugiarse en su habitación tranquila. Pero sabía que hubiera sido de muy mala educación, el no ir a saludar a su tio . Así que hizo gala de su mejor sonrisa, y se dispuso a acompañar al criado.



Después de todo no había ido tan mal. Ya estaba instalada en su nueva casa, conocía las normas de su tío, los horarios de comidas y un montón de cosas más que le habían ido rezongando entre unos y otros. Ahora por fin parecía que la iban a dejar un rato tranquila. Y que se iba a poder dedicar a lo que a ella más le gustaba.

¡¡¡¡EXPLORAR!!!!



Eran las cuatro de la tarde y, si no recordaba mal en aquella casa, la cena se servía a las ocho y media. Así que tenía cuatro horas y media para dedicarse a visitar los alrededores del castillo en busca de las más intrepidas aventuras. Y esos bosques tan maravillosos que había descubierto, mientras se acercaban al castillo, seguro que estarían llenos de secretos y de seres fantásticos.



Cogió su mochila y metió dentro una linterna, un cuaderno y una libreta, unas galletas (por si le daba hambre) y un poco de limonada, la chaquetilla (por si luego refrescaba) y su estrellita brillante (que era su talisman). Y cuando ya iba a salir dió un estirón a Luna, que estaba encima de la cama, y se la llevo también con ella. Luna era un perrito de peluche que le regalaron sus papás cuando cumplió tres años, y que nunca se había separado de ella, y por eso decidió que la acompañara también al castillo.



Toda pertrechada con sus tesoros, salió por la puerta del servicio para que no la viera nadie, y sigilosamente se perdió por el sendero del bosque en busca de las más
trepidantes aventuras . . .



. . . continuara