lunes, 8 de febrero de 2010

para la niña que hay en mi (3ª parte)




Siguió andando hasta que unas enormes raíces que sobresalían por encima de la tierra, y que le cortaban el paso por la senda, la hicieron detenerse. Las raíces pertenecían a un gigantesco árbol que ocupaba, incluso, una buena parte del sendero y sus alrededores. Crecía majestuoso y sus ramas se perdían tan alto, que apenas alcanzaba la vista a ver donde llegaba su fin. El resto de árboles de su alrededor, parecían dejar sitio, haciéndole reverencia y rendiéndole pleitesía. Y todo cuanto permanecía bajo su manto parecía quedar en una penumbra, como de duerme-vela
nocturna, que hacía parecer que permaneciese en un eterno anochecer.


Al acostumbrar su vista a aquella semi oscuridad, la muchacha descubrió sobre una de aquellas raíces, la mariposa más grande y más preciosa que jamás pudiera imaginar.

Tendría el tamaño de una caja de zapatos, las alas transparentes, brillaban en la oscuridad y tenían toda la gama de azules que pudiera haber en el mundo. Al intentar acercarse para verla mejor, pisó una ramita y emitió un chasquido. Entonces la mariposa salió volando asustada y la muchacha pudo darse cuenta de que no estaba sola. Con ella emprendieron el vuelo otras mariposas que también se encontraban allí, aunque no las había visto porque estaban en la penumbra. Pero éstas no eran azules, si no que las había de todos los colores.


Indignada por su torpeza, se acerco al lugar que habían estado ocupando hasta hacía un momento las mariposas. Para observar mejor las raíces, saco la linterna de su mochila, la encendió y se acercó para ver que podían estar haciendo allí.



Y fue entonces cuando descubrió que en el suelo había una mariposa con sus alas plegadas.

No brillaban en la oscuridad y sus colores estaban apagados.



La cogió con sus manos con tristeza.

Pobrecita . . . ! ! !
. . . por eso estaban allí aquellas mariposas ! ! !



Al acercársela, vio sorprendida que no era una mariposa. Tenia rostro de muchacha como ella y brazos y piernas, solo que llevaba dos alitas y tenia el tamaño de una caja de zapatos.

Era . . . . . ?

. . . era . . . ?

. . . era . . . ?

. . . un hada !!!

como las de los cuentos que le contaba su mama!!!!!!!!

Entonces era cierto!!!

Las hadas existían!!!



De repente le volvió a embargar la tristeza al recordar que la pobre hadita estaba muerta. Dejo a su perrita Luna en el suelo y cogió a la hadita con las dos manos y la apretó muy fuerte junto a su corazón. Y unas lagrimitas resbalaron por sus ojos y fueron a caer a las alas de la pobre hadita.



Poquito a poco la muchacha noto en su mano que algo se movía.

Y cada vez se movía más.

Y al mirar descubrió que las alas de la hadita estaban empezando a brillar en la oscuridad . . .. . . y sus colores se volvían más vivos . . .

. . .y ella estiraba sus manitas . . .

. . . y sus piececitos . . .

. . .y movía su cabecita.



Las otras hermanitas suyas, como si lo hubiesen adivinado, volvían volando y haciendo lindos sonidos. Y ella al escucharlas les contestaba en el mismo lenguaje.



La muchacha no cabía en sí de feliz y contenta que se encontraba. Dejó a la hadita en el suelo, que ya parecía totalmente recuperada, y ésta se puso a volar con sus hermanas. Se dispusieron todas en formación , e iniciaron una especie de danza mientras emitían unos lindos sonidos guturales imitando una linda canción de sonidos de la naturaleza. Al terminar se despidieron con la mano y se fueron bosque adentro, no sin antes pasar por encima de su cabeza batiendo sus alas, y dejando caer
un rastro de polvo de hadas (que de todos es sabido que trae buena suerte).



Cuando se hubo recuperado de su asombro, la muchacha recogió a Luna del suelo y regresó por el sendero por el que había venido, llego al castillo y se metió por la puerta del servicio sin que nadie la viera.

Fué a lavarse y asearse y llego justo a tiempo para cuando iban a servir la cena.



Y colorín colorado

este cuento

se ha acabado . . . ?

6 comentarios:

pluvisca dijo...

Vaya que preciosidad, el trozo de la hadita que estaba tirada en el suelo, buffff. Me has emocionado con ese trozo, cuando la coge en brazos y le cae la lágrima encima...

Las hadas siempre protegen, asi que si el cuento continua, y a ella le pasa lago, las hadas acudiran...

Un abrazo grande preciosa

Carmen dijo...

Precioso.
He imaginado ese bosque, las mariposas, el hada, la pequeña niña con su perrito.

Me gustaba mucho contar cuentos a mis niños, algunos inventados. Creo que es un momento de conexión mágica entre el narrador y los niños, con sus caritas espectantes.
Imagino que algún día llegarán los nietos y tal vez recuerde este cuento tuyo para ellos.

Gracias por habernos devuelto por un instante a la niñez. Un abrazo.

emilio dijo...

Precioso de verdad... si es que estas rodeada de hadas seguro en la vida real, y alguna más que te leerá.
Es genial amiga.

Un abrazo.

Reflexiones de Emibel dijo...

Qué bonito y tierno el cuento.
Triste pero con final feliz, como tienen que ser los cuentos que para ello son los que nos permiten transportarnos a un mundo imaginario.
Y tú, me has llevado a ese mundo.
Genial, amiga.
Me encántó. Me emocionaste.
Un beso, preciosa

MORGANA dijo...

CIELO ,NI ME HAS DEJADO PUBLICAR..BESITOS.M

MORGANA dijo...

http://ellaberintodemialma.blogspot.com