viernes, 5 de marzo de 2010

Noah en el reino de "fantasía" (desenlace final)

Partieron hacía la comunidad de los duendes y las hadas.
Estos habitaban un pequeño valle serpenteado de riachuelos que recogían el agua de las montañas e iban a desembocar al Lago Azahara que se encontraba en el Gran Valle.
Aquí los árboles eran mucho más altos (sus copas casi se perdían de vista), más frondosos y la vegetación y las flores mucho más abundantes. Se oían sonidos musicales por todos los rincones y se respiraba un ambiente simpático e infantil. Por todos lados se veían revoloteando haditas y duendecillos, que se acercaban a saludarlos en cuanto los veían acercarse.

Vivían en dos comunidades separadas, pero cercanas la una de la otra.



Los duendes vivían cerca del gran árbol donde el señor búho tenía su nido, ya que de vez en cuando les gustaba sentarse con él alrededor de la hoguera y que les contara historias de cuando en el reino solo vivían los elfos, las hadas, los duendes y los búhos.
Burubú, que así se llamaba el señor búho, era el más viejo del lugar, y por eso se conocía todas las historias desde que el reino era reino. Unas porque las había vivido y otras porque se las había contado su abuelo.
Además, como tenía alas y podía volar, se pasaba largas temporadas recorriendo otras comarcas y sabía todo lo que acontecía en el reino entero.
El acompañaba siempre al representante de los duendes cuando iba al castillo y era su consejero y los príncipes le apreciaban mucho y le tenían en mucha consideración.

Cuando llegaron al poblado los duendecillos los estaban esperando y les propusieron ir todos juntos a la comunidad de las hadas y celebrar allí todos juntos la reunión, ya que se encontraban tremendamente cerca.
Toda la comitiva se dirigió por el sendero en dirección hacía el río, que era donde se encontraba el poblado de las hadas.
Iban saltando, bailando, riendo y reboloteando; tocando la flauta y el clarinete, las castañuelas y el tamborete. Algunas hadas los acompañaban, los pajarillos trinando contentos y los árboles a su paso dejaban caer una lluvia de florecillas de colores que lo inundaban todo de alegría.



Llegaron donde el río, al dar la vuelta en un recodo, se hacía más ancho. Allí se había formado una especie de laguna, en cuya orilla habitaban las hadas.
Los más jóvenes se dispusieron a jugar y a chapotear en el río, mientras los demás se reunían para hablar cosas más serias.

Comenzaron hablando los representantes de los duendes y las hadas.
- Hace días que esperábamos impacientes vuestra llegada -dijo Isis-
- Queríamos comentaros que llevamos observando ciertos cambios un tanto extraños en algunas plantas y algunas flores, y no nos explicamos a que puede ser debido -reflexionó Odox-
- Están tristes y se niegan a comunicarse con nosotros, es necesario que averigües que les causa ese pesar porque no sabemos si es culpa nuestra. -afirmo Isis- Nunca nos habíamos sentido tan impotentes porque siempre nos habíamos entendido con todos.

- No os preocupeis, todo está a punto de arreglarse. Dentro de poco el reino volverá a vibrar en armonía -dijo Ha-mah-
- Mañana partiremos hacía la comunidad de los elfos, donde terminará nuestro viaje, y espero que allí consigamos resolver el rompecabezas con las piezas que hemos ido recogiendo por el camino y la ayuda de la sabiduría de los elfos -dijo Ad-har-

Entonces Burubú les pidió permiso para acompañarles a visitar a los elfos. Hacía mucho tiempo que no veía a su amigo Irbin y a su amiga Arbin, padres de Ad-har, y sentía muchas ganas de verles. Los cuatro le dieron permiso para que les acompañara y el señor búho partió hacia su árbol para hacer los preparativos y partir al día siguiente.

Quien tampoco paso la noche con ellos fue Ha-mah. Como habréis podido imaginar, aunque era un hada, no pertenecía a la comunidad en la que se encontraban. Por eso su tamaño era mucho mayor. Ella era un hada de sangre real, solo nacía una cada muchos años, y venía al reino con el único propósito de ser la esposa del príncipe de los elfos y ser princesa de las hadas. Su madre ya lo fue antes que ella y algún día, lo sería su hija. Ahora su madre vivía retirada cerca de la comunidad de las hadas, y allí fue ella a visitarla y a pasar la noche en su compañía.


A la mañana siguiente, después de que llegaran Ha-mah y el búho, partieron hacia la comunidad de los elfos.
Pronto acabaría su viaje y Noah empezaba a sentir cierta tristeza al pensar que luego debería regresar a su casa.
¡Su casa!
¡Dios mio!
No había vuelto a acordarse de ella desde que partiera hacía . . .
¿cuantos días?
¿que estarían pensando su tío y todos los demás?
¿habrían llamado a la policía creyendo que le había sucedido algo?
En menudo lió se acababa de dar cuenta que andaba metida.
Sería mejor que fuese pensando en volver a casa antes que el revuelo llegase hasta el reino y más allá.
Ahora, se lo comunicaría a Ad-har y Ha-mah, aunque no sabía como se lo tomarían después de haber depositado en ella todas sus esperanzas. Pero no podía ignorar los hechos, llevaba varios días fuera de su casa y tendría a todos preocupados y echándola en falta.
Aunque . . .
. . . pensándolo bien, si esperaba un día más a lo mejor tampoco era para tanto. Decidido, esperaría hasta mañana y si las cosas no se resolvían volvería a su casa.

Los elfos vivían en el Gran Valle. Aprovechando las copas de los árboles, habían construido una bonita ciudad cerca del lago. Todo en ellos era refinado y distinguido, sus modales, su porte, su recibimiento.
Su belleza era dulce y de lineas perfectas, sus ojos rasgados y de un azul infinito miraban acariciándote y meciendote y su largo y sedoso cabello ondeaba al viento cual olas de mar.
Cuando hablaban su voz sonaba con una tonalidad musical tan grata al oído que imaginaba que aquello debía ser semejante al canto de sirenas que alguna vez había oído comentar en alguna fábula sobre la mitología griega.

Nada más llegar, les acomodaron en una sala con luz tenue y música suave, les pidieron que se relajaran y les sirvieron unos deliciosos néctares de frutas de sabores variados. Al principio la charla fue más bien distendida, como iban las cosas por el castillo, que tal el viaje, como estaba la gente de las comunidades . . .
Poco a poco, el extrés fue abandonandoles, dejando paso a un estado de paz y calma en el que la mente, ya más clara, se veía capacitada para abordar el tema tan importante que debían de tratar en la reunión.

El primero en sacar el tema que les inquietaba fue Burubú.
- Anoche, mientras estaba en mi nido, recordé que el abuelo contaba que una vez, cuando el era niño, hubo un desastre en el reino. El apenas lo recordaba, pero explicaba que tuvieron que intervenir los príncipes y Gaia, la representante de la naturaleza, y que se armo un gran revuelo que mantuvo a todos en vilo durante algún tiempo.
Quizá, y en vistas de lo que comentaron ayer Isis y Odox, deberíamos avisarla esta vez también -acabó diciendo Burubú-

- Ya la hemos avisado y debe estar apunto de llegar, amigo Burubú -respondió Arbin-
- Ella siempre está presente cuando celebramos nuestras reuniones, y más si son de la envergadura de la de hoy -dijo Irbin- aunque no sabíamos nada de todo esto, pensamos que debía estar presente.

Poco después llego Gaia, en sus ojos se leía la preocupación, su rostro dulce no lograba disimular que llevaba días sin descansar y la huella del cansancio se reflejaba en él de forma inequívoca.
Tomo asiento al lado de Arbin e Irbin y al reclinarse cerca de ella, pareció que sus facciones se relajaban y su rostro adquiría una paz infinita. Arbin acariciaba su cabello con su mano, mientras susurraba a su oído palabras de consuelo amigas e Irbin le servía néctar de frutas, que colocaba dulcemente en su mano.
Todos esperaron, pacientemente, a que Gaia se encontrase un poco repuesta para seguir con la charla.

Ahora le tocaba a ella explicar el porque de su estado de preocupación.
- Llevo días escuchando el llanto y los gemidos de alguna de mis niñas. La llamo pero no responde, la busco pero no la encuentro. Está perdida en algún lugar y no sabe regresar -dijo Gaia- Algunas de sus hermanas también la han escuchado, por eso están tristes y no atienden cuando se las habla y Toad el gnomo creo que también la oyó. Tenéis que ayudarme a encontrarla, esta sola y muy asustada y si no la encontramos pronto morirá de miedo y de tristeza.

- Y ¿Donde crees que puede estar? -pregunto Arbin-

- En las grutas que hay más allá del Gran Valle -contesto Gaia- allí es fácil perderse y difícil encontrar a alguien.

- Pues vayamos hasta allí - comento Ha-mah- entre todos seguro que la encontraremos antes.

Ahora fue Noah la que intervino.
- Un momento, se me acaba de ocurrir una idea. Porque no mandamos a Izar a por Lluna, mientras nosotros nos acercamos a las grutas. Ella tiene muy buen olfato y seguro que la encontrará antes que cualquiera de nosotros.

- Creo que no es mala idea -dijo Gaia iluminándosela los ojos-
Cuando llegaron a las grutas, allí estaban LLuna e Izar esperándolos.
Noah se fue corriendo a saludar a su perrita, que la recibió saltando, brincando y lamiéndole las piernas.
- Ven chiquitina, tienes que ayudarnos a encontrar a alguien que se a perdido por aquí dentro. Entra a buscar y cuando lo encuentres, sales a llamarme y nos llevas junto a ella -le dijo al animalito su dueña-
La perrita, obediente, se metió en la gruta y desapareció por los angostos pasillos hacia su interior.
Al cabo de un buen rato reapareció dando signos de alegría y llamando.
- Venid ! ! ! !, Venid ! ! ! !
Seguidme todos ! ! ! !
Creo que la he encontrado !
Estaba en un rincón, en una oscura gruta, que se adentraba uniéndose en la tierra !
Todos la siguieron felices y contentos.
Quién más corría era Gaia. La alegría de saber que había encontrado a su niña, parecían haberle puesto alas a sus pies. En un santiamén estaban en aquel rincón abandonado y oscuro de la gruta y habían encendido sus linternas para que les alumbraran. Allí, bajo aquella tenue luz, estaba la rosa azul más bonita que jamás habían contemplado. Sus pétalos estaban un poco caídos por los días de sufrimiento, y emitía leves gemidos de amargura mezclados con su llanto, apenas audibles de tan gastados como estaban. Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad de tantos días, miraban extrañados sin saber si era cierto lo que veían o solo producto de sus alucinaciones. Lluna, tan contenta como estaba de a ver sido su rescatadora, se acerco corriendo y lamiéndola en un torbellino de alegría. Noah, quiso detenerla por si la asustaba, pero viendo que la rosa reía contenta y la abrazaba feliz, se mantuvo al margen.
Una vez hubo saludado a todos y explicado como se perdió fueron regresando cada uno a su comunidad.
A Noa y a Lluna las acompañaron hasta donde estaba la puerta que unía el reino con su mundo. Pero antes tenían que agradecerles que se hubieran prestado a ayudarles, así que les explicaron el modo de cruzar la puerta siempre que quisieran volver a visitarles.
A Noah le regalaron una cajita llena de polvo de hada para que la utilizara haciendo que los sueños de sus amigos se hicieran realidad.
Y a Lluna le permitieron que siguiera siendo una perrita de verdad y que pudiera seguir comunicandose con Noah mediante la telepatía.
Por fin se despidieron de Izar y de los príncipes y cruzaron la puerta, pero nada más llegar a su bosque Noah recordó el lío en el que andaba metida.
Ahora tocaba ver como explicaba donde había estado todos esos días y más vale que fuera una explicación convincente si quería evitar una buena regañina.
Salió corriendo hacia el castillo y se dirigió a la puerta de servicio por la que entraba y salía con total impunidad.
Ya casi llegando se tropezo con el fiel criado, he intento poner cara de circunstancias, aunque él aparentaba estar muy normal.
- Vamos mi niña la comida esta casi lista, ve aseandote para ir al comedor, que hoy tu tio va a bajar también.
Lo único que añadió antes de perderse en sus trabajos fué.
- ¿De donde has sacado ese chucho? me parece que a tu tio no le va a gustar mucho verlo por aquí, pero bueno habra que encontrar una forma de convencerle para que se quede . . . . . .
Y colorín colorado . . .
. . . este cuento se a acabado.
Menos mal buffff ! ! ! . . .
. . . Como te has enrolladooooooooo !

5 comentarios:

Reflexiones de Emibel dijo...

Precioso cuento.
Es digno de admiración tu imaginación, tu duro trabajo y tu genialidad.
Felicidades y aplausos.
Gracias por este regalo.
Un beso, guapetona

pluvisca dijo...

¡¡¡BIEN!!!

Explendido final, me encanta que Lluna sea perrilla de verdad y que todo se solucionara.

El trozo de los elfos me encanta.

Un abrazo grande

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

navegué por los tres, todos lindos, todos bonitos...

emilio dijo...

Bello final para un precioso cuento.
Si unes todas las partes en un solo documento, puedes colocar el mismo en un gadet para descargar el world o pdf o como quieras. Pero no se esplicarte como ni se si sabría hacerlo, yo lo he visto que hay gente que pone sus libros para descargar pero no se como lo hacen...
Lo siento no poder informarte más. Un abrazo.

MORGANA dijo...

Anjali,de regreso y me encuentro con este preciosísimo final para una mente tan creativa cómo la tuya..precioso.
besos.
Morgana