viernes, 22 de enero de 2010

lo que empezo siendo un día ........ como otro día cualquiera




Aquella mañana .........


......... ella

se levantó de la cama .........


......... como otro día cualquiera.



No tenia que ir al trabajo.

Ella, se preparó el desayuno
y se sentó cómodamente frente al ordenador
-como solía hacer en esos días
en los que su tiempo era solo para ella-.
Incluso estuvo publicando un articulo en su blog.

Cerca del mediodía salió a dar un paseo
con sus compañeras de piso de cuatro patas.

Todos los días seguían la misma ruta,
se dirigían hacía la esquina donde estaba el colegio,
cruzaban la calle,
y bordeando el muro que lo rodeaba,
se dirigían hacía la siguiente esquina;
torcían hacía la derecha,
y seguían bordeando el muro hasta el final de la calle;
donde empezaban los campos y acababa el pueblo.

Allí, las perritas podían correr y hacer sus necesidades,
sin miedo a que las pisara ningún coche
ni ningún vecino quisquilloso
se quejara de que lo molestaban.
Pero aquel no iba a ser un día normal.

Ella, al llegar al muro,
ya estaba un poco cansada.
Y al seguir hasta la esquina
y torcer hacía la derecha,
para enfilar la calle hacía los campos,
era tal el agotamiento que sentía,
que tuvo que apoyarse contra el muro
y detenerse unos segundos a recuperar el aliento.
-Llevaba varios días que se cansaba
ante el más mínimo esfuerzo;
quizá debería darle importancia
y plantearse ir al médico-.

Tras unos segundos de descanso,
volvió a reiniciar la marcha;
pero el agotamiento,
había ido en aumento.
Ahora apenas podía sostenerse en pie.
Las perritas, tironeaban de ella, en su afán
de llegar al campo para que las soltara
y echar una carrera y hacer sus necesidades.

Al otro lado de la calle, había un parque
-con su césped, sus columpios y sus bancos-.
Casi extenuada dio unos pasos vacilantes.
Tenia que cruzar la calle,
llegar a uno de aquellos bancos,
y sentarse.
Aquellos pocos metros parecian, un récord a batir.
Y aquel banco un logro, casi, inalcanzable.



Ella, consiguió al fin llegar y sentarse.
Poco a poco, fue recuperando el aliento,
y se hizo cargo de nuevo de la situación.
Decidió soltar a las perritas allí mismo.
A esas horas el parque estaba casi desierto
y no iban a molestar a nadie.

Al otro lado del parque se encontraba
el cuartel de la guardia civil.
Era la hora del cambio de turno
y algunos de ellos se encontraban charlando
en la puerta de la calle.
Podían llamarle la atención
por tener las perritas sueltas por el parque,
pero tenía una causa justificada.
Y en todo caso, si se acercaban,
les pondría al corriente de la situación
y seguro que se ofrecerían a prestarle su ayuda.



Ella, estaba absorta en sus cabilaciones,
pendiente de los juegos de sus dos compañeras,
ajena al resto del mundo que la rodeaba.
En el otro extremo del parque
un niño jugaba en el césped con un cachorrillo,
corrían, saltaban y rodaban por los suelos.
Al oir a los perros adultos,
el cachorro salió disparado en su dirección
debió creer que el juego, con los de su especie,
debía ser más divertido.

Pero al acercarse y oírlos ladrar tan fuerte
se asustó y acabó refugiandose
entre los pies de ella.
Pobre e inocente cachorrito
que solo buscaba amigos nuevos y mimitos.
Acababa de desatar la ira
de la perrita más pequeña
que en cuanto le vió acercarse a ella
comenzo a gruñirle y a erizar su lomo
indicandole que aquella era su mami
y no permitia que se le arrimara otro perro
para que le hiciera la competencia.

El pobre cachorro salto a los brazos de ella
buscando refugio de la perrita agresora,
y su joven dueño llego sonriente
en previsión de que allí .....
"una buena se estaba armando".

Se había acabado la tranquilidad.



Ella, estaba inmersa en un buen "fregao".
Reñir a su perrita por ser tan poco amigable,
consolar al cachorrito triste y asustado,
Y mientras tanto, la perra más grande,
que había aprovechado todo el jaleo
para irse sigilosamente hacía los campos.

"Resulta que la perra más grande
estaba en celo,
y siguiendo sus instintos animales
había aprovechado el descuido de su mami
para irse un ratito a su aire".

Así que, después de devolverle el cachorrito a su dueño
y comprovar que ya estaba recuperada;
salió en busca de la desovediente Duna,
-muy decidida- hacia los campos .........


3 comentarios:

Reflexiones de Emibel dijo...

Angustiosa entrada la de hoy, tan perfectamente descrita que se puede sentir la falta de aire, el agobio, la impotencia.
Un abrazo y cuídate

ANJALI dijo...

Como habrás visto, de lo que empezo siendo ... nada. La he reeditado y se a convertido en dos, la anterior y está. Espero que te gusten igualmente un besazo y un abrazo Emibel-

emilio dijo...

Bien relatado, aunque yo no la veo angustiosa, mas bien real, jajaja, por discrepar un poco con Emibel.

Un abrazo.