sábado, 20 de febrero de 2010

así soy




¡ ¡ ¡ Hola ! ! !



Soy Borja,

tengo 2 años,

y soy un niño simpático,

divertido y juguetón,

lo que más me gusta es,

que me mimen, me abracen,

y ser el centro de atención.



Soy un poquito travieso,

pero tengo muy buen corazón,

por eso no me importa,
cuando algunas veces,

me toca pedir perdón.


No me gusta que me griten,
ni me quiten la razón,

y cuando hay gente delante,

me lo tomo aún peor.


Soy un niño vergonzoso,

a primera impresión,

por eso si no te conozco,

en saludarte,
me hago un poco el remolón.


Me encanta jugar,

igual me da que sea,

un juguete, una bolsa o un collar,

con mi imaginación,
me lo paso fenomenal.


Voy al colegio contento

y con mucha ilusión,
a jugar con mis compañeros,

y porque se que allí está Pepi,

a la que quiero un montón.

jueves, 11 de febrero de 2010

cosas de cada día


Últimamente, desde que estuve enferma, no me apetece salir demasiado. Prefiero quedarme en casa delante del ordenador, o simplemente en el sofá tirada, tapadita con una mantita, bien calentita.

La otra tarde salí para hacer unos recados, y presencié unas escenas que me hicieron reflexionar sobre la soledad y el desamparo que existen en el mundo y me di cuenta de que en realidad lo que más me gusta de estar en casa es lo protegida y segura que te sientes.

Fui a casa de una amiga a llevarle un encargo. Al terminar, me dirigía ya hacia mi casa y pasé por delante de un bar repleto de gente. Hasta la calle llegaban las voces del interior, el olor a comida y tabaco y las risas de la gente alegre y desenfadada que se divertía en el interior. Algunos de ellos, ya en el exterior, daban por concluida la velada y se despedían con la intención de dirigirse ya a sus casas.

En la otra esquina había dos contenedores de basura y un chaval de unos 25 ó 30 años estaba inclinado en su interior, rebuscando y abriendo bolsas. La gente que salía del bar, ni siquiera paraba atención en mirarlo. Seguían a su aire, como si de un perro se tratara el que estaba revolviendo la basura.

Yo, pasaba con el coche y casi no tuve tiempo ni asimilar lo que veía hasta que llegue a casa y me paré a pensar.

Queremos ser solidarios con Haití.

Queremos . . . y una mierda ! ! ! ! !

No hace falta ser héroes, ni médicos sin fronteras, ni . . . porque no le bajamos un bocadillo al muchacho del contenedor?
No nos hace falta irnos tan lejos, lo tenemos cada día frente a nuestras casas, o en nuestra escalera. Ladeamos la vista y hacemos como que no lo vemos. Nos escusamos en que a nosotros tampoco nos sobra y no podemos hacer nada, que llegamos justos a final de mes. Que es problema de los ricos y del gobierno que son los que deberian de dar y repartir mejor.
¿Que pasaría si cuando vemos a alguien revolviendo en un contenedor le bajasemos un bocadillo . . . ?
Hoy tú . . . . . .
. . . mañana yo . . . . . .
. . . y así cada día uno de los que nos los fueramos encontrando . . . . . .
. . . tal vez paliariamos un poco su hambre.

Mi hija me dice que le das un bocadillo a uno y acuden 40. Y que no tienen dinero para el bocadillo pero se lo gastan en alcohol o tabaco . . .

. . . . . . pero esas respuestas no acallan mi conciencia.

lunes, 8 de febrero de 2010

insolita conversación


El mes pasado iba yo de viaje por una carretera y paré en una estación de servicio a echar gasolina . . . . . .



Entonces aproveché para entrar al baño. En el wáter de al lado había otro viajero.



- Que tal, ¿como estas?

No acostumbro a hablar con desconocidos y menos en el baño, pero mi calidad de viajero incógnito me animó a contestar.

- Pues . . .
yo bién
muchas gracias . . .

- ¿Que andas haciendo?

Y a éste que le pasa, me pregunté. Me pareció estúpido pero igual respondí:

- Pues, creo que lo mismo que tú . . . Voy de viaje.



- ¿Y se puede saber de qué se trata?

Me estaba sintiendo muy incómodo y contesté un poco forzado:

- Si, claro. Voy a Asturias y después a Galicia.



- Supongo que detrás de algún buen negocio.

Totalmente arrepentido de haber dado pie a esta conversación, contesté de mala gana:

- Si, bueno . . .
eso espero,
ya que las posibilidades de negocio son positivas.



- ¿Sabes qué? . . . Te llamo después;
se le está acabando la batería a mi movil y además
aquí al lado hay un gilipollas que responde a todo lo que te pregunto.

- ¡ ¿ ! ?



MORALEJA

Limitese a hacer lo que corresponde dependiendo del lugar en el que se encuentre.

para la niña que hay en mi (3ª parte)




Siguió andando hasta que unas enormes raíces que sobresalían por encima de la tierra, y que le cortaban el paso por la senda, la hicieron detenerse. Las raíces pertenecían a un gigantesco árbol que ocupaba, incluso, una buena parte del sendero y sus alrededores. Crecía majestuoso y sus ramas se perdían tan alto, que apenas alcanzaba la vista a ver donde llegaba su fin. El resto de árboles de su alrededor, parecían dejar sitio, haciéndole reverencia y rendiéndole pleitesía. Y todo cuanto permanecía bajo su manto parecía quedar en una penumbra, como de duerme-vela
nocturna, que hacía parecer que permaneciese en un eterno anochecer.


Al acostumbrar su vista a aquella semi oscuridad, la muchacha descubrió sobre una de aquellas raíces, la mariposa más grande y más preciosa que jamás pudiera imaginar.

Tendría el tamaño de una caja de zapatos, las alas transparentes, brillaban en la oscuridad y tenían toda la gama de azules que pudiera haber en el mundo. Al intentar acercarse para verla mejor, pisó una ramita y emitió un chasquido. Entonces la mariposa salió volando asustada y la muchacha pudo darse cuenta de que no estaba sola. Con ella emprendieron el vuelo otras mariposas que también se encontraban allí, aunque no las había visto porque estaban en la penumbra. Pero éstas no eran azules, si no que las había de todos los colores.


Indignada por su torpeza, se acerco al lugar que habían estado ocupando hasta hacía un momento las mariposas. Para observar mejor las raíces, saco la linterna de su mochila, la encendió y se acercó para ver que podían estar haciendo allí.



Y fue entonces cuando descubrió que en el suelo había una mariposa con sus alas plegadas.

No brillaban en la oscuridad y sus colores estaban apagados.



La cogió con sus manos con tristeza.

Pobrecita . . . ! ! !
. . . por eso estaban allí aquellas mariposas ! ! !



Al acercársela, vio sorprendida que no era una mariposa. Tenia rostro de muchacha como ella y brazos y piernas, solo que llevaba dos alitas y tenia el tamaño de una caja de zapatos.

Era . . . . . ?

. . . era . . . ?

. . . era . . . ?

. . . un hada !!!

como las de los cuentos que le contaba su mama!!!!!!!!

Entonces era cierto!!!

Las hadas existían!!!



De repente le volvió a embargar la tristeza al recordar que la pobre hadita estaba muerta. Dejo a su perrita Luna en el suelo y cogió a la hadita con las dos manos y la apretó muy fuerte junto a su corazón. Y unas lagrimitas resbalaron por sus ojos y fueron a caer a las alas de la pobre hadita.



Poquito a poco la muchacha noto en su mano que algo se movía.

Y cada vez se movía más.

Y al mirar descubrió que las alas de la hadita estaban empezando a brillar en la oscuridad . . .. . . y sus colores se volvían más vivos . . .

. . .y ella estiraba sus manitas . . .

. . . y sus piececitos . . .

. . .y movía su cabecita.



Las otras hermanitas suyas, como si lo hubiesen adivinado, volvían volando y haciendo lindos sonidos. Y ella al escucharlas les contestaba en el mismo lenguaje.



La muchacha no cabía en sí de feliz y contenta que se encontraba. Dejó a la hadita en el suelo, que ya parecía totalmente recuperada, y ésta se puso a volar con sus hermanas. Se dispusieron todas en formación , e iniciaron una especie de danza mientras emitían unos lindos sonidos guturales imitando una linda canción de sonidos de la naturaleza. Al terminar se despidieron con la mano y se fueron bosque adentro, no sin antes pasar por encima de su cabeza batiendo sus alas, y dejando caer
un rastro de polvo de hadas (que de todos es sabido que trae buena suerte).



Cuando se hubo recuperado de su asombro, la muchacha recogió a Luna del suelo y regresó por el sendero por el que había venido, llego al castillo y se metió por la puerta del servicio sin que nadie la viera.

Fué a lavarse y asearse y llego justo a tiempo para cuando iban a servir la cena.



Y colorín colorado

este cuento

se ha acabado . . . ?

domingo, 7 de febrero de 2010

para la niña que hay en mi (2ª parte)



Cuando cruzaron el pueblo y enfilaron el camino hacia el castillo, que discurría por en medio de los bosques y riachuelos que lo rodeaban, la muchacha no dejaba de observar con sus grandes ojos todo cuanto veía. Ella había nacido y vivido en su pequeño pueblo y nunca había visto unos bosques tan grandes ni de árboles tan frondosos, y por eso, estaba admirada de todo cuanto discurría a su alrededor.


Tras una revuelta del camino, se abrió un claro en los árboles del bosque, y al fin pudieron divisar el castillo. Si el paisaje hasta ahora, le había parecido algo maravilloso, lo que vieron sus ojos al desaparecer el follaje le pareció majestuoso.
Parecía un castillo como los de los cuentos de hadas que le contaba su madre siendo ella niña.

¿Como podía haber alguien viviendo en un sitio así?

¡Eso debía ser maravilloso!!!

Cuando llegaron a las puertas del castillo, aún no había conseguido salir de su estupor.

Allí a la puerta estaban todos los criados, con sus mejores galas, colocados en fila y esperando la llegada de alguien.

¿No sería por ella todo aquel tinglado? . . .

. . . menuda vergüenza ¡¡¡ por Dios !!!

Cuando al fin se pudo zafar de todo aquel "pa-ri-pe" sus mejillas estaban encendidas y solo deseaba refugiarse en su habitación tranquila. Pero sabía que hubiera sido de muy mala educación, el no ir a saludar a su tio . Así que hizo gala de su mejor sonrisa, y se dispuso a acompañar al criado.



Después de todo no había ido tan mal. Ya estaba instalada en su nueva casa, conocía las normas de su tío, los horarios de comidas y un montón de cosas más que le habían ido rezongando entre unos y otros. Ahora por fin parecía que la iban a dejar un rato tranquila. Y que se iba a poder dedicar a lo que a ella más le gustaba.

¡¡¡¡EXPLORAR!!!!



Eran las cuatro de la tarde y, si no recordaba mal en aquella casa, la cena se servía a las ocho y media. Así que tenía cuatro horas y media para dedicarse a visitar los alrededores del castillo en busca de las más intrepidas aventuras. Y esos bosques tan maravillosos que había descubierto, mientras se acercaban al castillo, seguro que estarían llenos de secretos y de seres fantásticos.



Cogió su mochila y metió dentro una linterna, un cuaderno y una libreta, unas galletas (por si le daba hambre) y un poco de limonada, la chaquetilla (por si luego refrescaba) y su estrellita brillante (que era su talisman). Y cuando ya iba a salir dió un estirón a Luna, que estaba encima de la cama, y se la llevo también con ella. Luna era un perrito de peluche que le regalaron sus papás cuando cumplió tres años, y que nunca se había separado de ella, y por eso decidió que la acompañara también al castillo.



Toda pertrechada con sus tesoros, salió por la puerta del servicio para que no la viera nadie, y sigilosamente se perdió por el sendero del bosque en busca de las más
trepidantes aventuras . . .



. . . continuara


jueves, 4 de febrero de 2010

para la niña que hay en mi (1ª parte)


Dice una antigua historia, que en un país muy lejano, vivía un anciano que tenia tantas tierras y tanto dinero que no era capaz ni de poder contarlo. Pero que era tan avaro y tenía tan mal genio,que nadie en el pueblo lo quería, y vivía recluido en su castillo sin relacionarse con nadie.

Solo sus criados tenían contacto con el. Y de todos ellos, solo uno gozaba de su confianza y conocía todos los detalles de su vida, ya que era el único que había permanecido durante todo ese tiempo a su servicio.


Un buen día, mientras paseaba por los jardines del castillo, el anciano sufrió un desmayo y tuvo que ser atendido por sus criados, que acudieron inmediatamente a auxiliarlo y le trasladaron a su habitación. Cuando el medico fue avisado, acudió a visitarle y comprobó que le había dado una apoplejía que le iba a dejar postrado en la cama durante el resto de sus días.


Cuando se hubo recuperado llamo a su fiel criado, que fue a los aposentos de su amo, y los dos estuvieron hablando largo y tendido. El anciano le dio las instrucciones que debía seguir ahora que sabía que su final estaba próximo. El criado era conocedor de la historia de la familia y sabía que el anciano tenía otro hermano al que no veía desde que aquel abandonara el castillo paterno para casarse con la muchacha a la que amaba. Sabía que no había sido muy afortunado en cuanto a riquezas, porque las habladurías así lo comentaban, pero que él y su esposa habían sido muy felices juntos y fruto de aquella relación había nacido una niñita a la que adoraban.
Ya no sabía más, porque su orgullo no le permitió interesarse, y cuando alguien hablaba del tema el hacia oídos sordos y evitaba continuar con la conversación.
Así que le rogó encarecidamente al criado que averiguara el paradero del hermano y le pidió que hiciera todo lo posible por convencerle de que volviera de nuevo al castillo.



Con tan difícil encargo partió el criado, un buen día, del castillo. Pero lo que no sabía el anciano era que éste "guardaba un as en la manga". Aunque en los últimos años no se habían podido visitar, la familia del anciano y el criado se habían mantenido, hasta entonces, en contacto y por ello había estado siempre al corriente sobre las noticias del hermano. Así que, conociendo su paradero, se dirigió directamente donde sabía que les encontraría.


Pero una triste noticia le aguardaba. Durante los años que estuvieron sin poderse ver, el hermano del anciano había muerto y su mujer enfermo unos meses después. Como no consiguieron devolverle las ganas de vivir, que había perdido tras la muerte de su marido, murió también un año después.


Así que tras tan largo viaje, al llegar al pueblo el criado, solo encontro a la niña que se había convertido en una joven y apuesta muchachita.
Después de contarle lo que le había sucedido a su tio y comunicarle que su deseo era que le acompañara al castillo, la muchachita le respondió que ese habria sido el deseo de su padre y que ella así lo haría.


Por lo tanto, al día siguiente, partieron ambos hacía el castillo . . .




. . . continuara


el mar



Sentarse tranquila, a la orilla del mar,

escuchar a las olas, despacito, llegar,

mirar fijamente, el horizonte lejano,

dejar deslizarse, la arena, entre las manos.



Soñar con sirenas, y peces de colores

pescadores que sufren, y tienen mal de amores

princesitas que viven, en el fondo del mar

y una tortuga gigante, las viene a rescatar.



Enamorados que salen, a la luz de la luna

a pasear con su barca, y celebrar su fortuna

a contarse al oído, palabritas de amor

y prometer que por siempre, se querrán con fervor.



Cada noche estrellada, el azul firmamento

en el mar se refleja, feliz y contento

quiere que este le devuelva, su bella imagen

para por la mañana, salir a pavonearse.



Y si hay luna llena, esta feliz

va y se empolva su cara, y también su nariz

y usando el mar, cual si fuera un espejo

refleja allí su cara, sin ningun complejo.




Luego por la mañana, cuando ya sale el sol

para el no ser menos, va y se da un rebol

y la gente contenta, va y acude a la cita

y todos juntos se bañan, en la linda playita.



Y a mi que siempre, me ha encantado el mar

este lindo poema, me acabo de inventar

yo no se si a alguien, le puediera gustar

pero de todas formas, lo voy a publicar.

martes, 2 de febrero de 2010

extraña experiencia



Dice un pajarito . . .

. . . que erase que se era . . .

. . . una muchacha sin nombre . . .

. . . en una ciudad cualquiera . . .

. . . una tarde de primavera . . .


. . . estaba la muchacha sentada en el banco de un parque, tranquila, feliz, abstraída en sus ensoñaciones y absorta en el bullicio que se escuchaba a su alrededor.

Niños corriendo y jugando en los columpios y toboganes.

Madres que les regañaban o les llamaban mimosas para que acudiesen ante sus demandas.

Bebes caprichosos que deseaban ser el centro de atención de los mayores.

Transeuntes que cruzaban camino de cualquier lado dejando un pedazo de conversación inacavada, la suficiente para que durara el tramo de tiempo que se cruzaban por delante de la muchacha.


De repente . . .

. . . una extraña sensación la invadió.


El bullicio y las palabras parecian oirse más lejanas.

Y sentia que estaba creciendo y creciendo, hasta que todo a su alrededor había quedado de un tamaño diminuto.


Lo más raro de todo era que le daba la impresión de estar viendo la escena como si ella fuera una niña gigante y de repente la tierra se hubiera convertido en su casa de muñecas y sus muñecas fueran todos los habitantes de la tierra.

La niña jugaba con ellas y les asignaba su cometido.

- Tu hoy seras la maestra.
- A ti te tocara hacer de ladrón

- Tu hoy no juegas por que ayer te portaste mal.

- Tu tienes que ser el que se ahoga en la piscina.

- Y tu, al que le toca la lotería.

De vez en cuando, se escuchaba una protesta de alguien que no estaba conforme con el papel que le había tocado ese día. Pero lo hablaban y al momento todo quedaba arreglado.

A la niña, algunas veces, le daba una rabieta y cogía a las muñecas y las tiraba de los pelos y las lanzaba al suelo. Aunque luego arrepentida, volvia a tomarlas en sus brazos y las acunaba y volvia a colocarlas en su casita "tierra" para que siguieran jugando.

Pero como las muñecas tenian autonomía propia para moverse, se les había olvidado que eran muñecas y cuando la niña las maltrataba jugando sufrían mucho porque no recordaban que solo era un juego.

Así pasaba también cuando la niña elegía a una muñeca para ser mendiga, o para estar enferma, o ser fea, o cualquier cosa desagradable. Se les olvidaba que solo estaban jugando y sufrian de verdad.


Poco a poco la muchacha volvio a tomar consciencia del bullicio que la rodeaba y durante un rato quedo pensativa recordando lo extraño de la experiencia que poco antes había tenído.


Lentamente se había ido haciendo de noche.

Los niños y las madres se iban retirando ya hacía sus casas.

Cada vez pasaban menos transeuntes.


La muchacha se levanto del banco y se marchó por la senda. Salió del parque y llego a la acera y siguio andando camino de algún lugar . . .

miércoles, 27 de enero de 2010

sueño


Esta mañana, poco después de despertarme, ha venido a mi memoria una rafaga del sueño que me había ocupado gran parte de esta noche.

Yo, no suelo recordar por las mañanas lo que he soñado,`por lo que hoy ha sido un poco extraño que haya sucedido así.

Esto es, más o menos lo que recordaba .........


Me encontraba con un grupo de compañer@s de trabajo y estabamos en alguna celebración reunidos. Estabamos animadamente charlando y la conversación derivo hacía el tema del tabaco. Comenzamos a debatir lo perjudicial que puede ser fumar o lo conveniente que puede ser dejar de hacerlo. Llegados a ese punto, yo les comentaba mi creencia en el hecho de que pensaba que podia ser tan importante dejar de fumar, que en mi caso, podria incluso deberle la vida a ese hecho. Les decia que cuando sufrí mi embolia pulmonar, si yo hubiera sido fumadora, no hubiera salvado la vida. En esos momentos yo sabía con toda certeza y seguridad que aquello era cierto y verdadero, que el hecho de que yo hubiese salvado la vida, había dependido unicamente de esa condición. Y no solo yo, a mi lado había otra compañera para corroborarlo y que estaba tan convencida como yo.


El hecho es que hace unos cinco años yo dejé de fumar. Empece tosiendo como una tisica por las mañanas, luego por las noches tenia que ponerme la almohada doble para no ahogarme, y al final decidí que era momento de "quererme" y dejé de fumar. La tos se fué y yo volví a dormir sin ahogos.

Pero en ningun momento se me había venido a la cabeza esa circunstancia, durante ni después de la enfermedad que he sufrido hace un mes, y que nada tuvo que ver con el tabaco ya que fue debida a un trombo que se me formo en las piernas. A sido el sueño, el que de forma inconsciente, lo ha relacionado. Y yo, una vez despierta, la que se a puesto a reflexionar sobre el significado de dicho sueño.

Y he aquí la conclusión a la que he llegado . . .

- que cada cual llegue a la suya -.

Volovieron a mi mente las palabras causa y efecto. Y recorde a Hermes Trimegisto (no se si he escrito bién el nombre) cuando dijo: que tonto es el hombre que cree ciegamente en lo que dicen las estrellas y sabio el que las estudia para cambiar su destino (algo más o menos así era, lo lei hace tantos años, que ya no lo recuerdo
textualmente).

Todos los actos de nuestra vida estan entrelazados. Nada de lo que sucede es individual e independiente. Aquella decisión que tome hace cinco años, no era fundamental para que yo tuviera una trombosis en las piernas y los coagulos fuesen a parar a mis pulmones, pero quiza, si dependio de ella que estuviesen más sanos y fuesen capaces de soportar el bache y salir vencedores de el.

Nosotros escribimos nuestro propio destino. Cada dia tomamos decisiones que nos envian en una dirección, y hacía esa dirección encaminamos nuestro destino. Lo triste, es que la mayoría de las veces desconocemos las consecuencias. Tomamos las decisiones sin apenas sopesarlas y muchas de ella pueden ser de vital importancia. Quiza en eso deveriamos aprender, un poco, de los orientales que nos llevan ventaja.

domingo, 24 de enero de 2010

para mi nieto


Sueños de algodón,
mecidos, entre sabanas blancas,

risas inocentes,

cargadas de esperanzas.


Despertar contento,

sonreir al alba,

ensoñar despierto,

soltar tiernas carcajadas.



¡Que dulce es la infancia!

¡y que deprisa pasa!

si atraparla pudieramos,

y dejarla guardarda,

y mirarla un ratito,

cuando llega la añoranza.


Sonrisas alegres,

cantos de esperanza,

todo es poesia,

todo es templanza.


Manos que acarician,

manos que te abrazan,

manos que te miman,

manos que te calman,

voces que susurran,
frases esperadas,

que calman los miedos,

las noches pesadas,

y que ahuyenta al coco,

y a la bruja mala.


La interpretación de un niño,

de la madre amada.

viernes, 22 de enero de 2010

lo que empezo siendo un día ........ como otro día cualquiera




Aquella mañana .........


......... ella

se levantó de la cama .........


......... como otro día cualquiera.



No tenia que ir al trabajo.

Ella, se preparó el desayuno
y se sentó cómodamente frente al ordenador
-como solía hacer en esos días
en los que su tiempo era solo para ella-.
Incluso estuvo publicando un articulo en su blog.

Cerca del mediodía salió a dar un paseo
con sus compañeras de piso de cuatro patas.

Todos los días seguían la misma ruta,
se dirigían hacía la esquina donde estaba el colegio,
cruzaban la calle,
y bordeando el muro que lo rodeaba,
se dirigían hacía la siguiente esquina;
torcían hacía la derecha,
y seguían bordeando el muro hasta el final de la calle;
donde empezaban los campos y acababa el pueblo.

Allí, las perritas podían correr y hacer sus necesidades,
sin miedo a que las pisara ningún coche
ni ningún vecino quisquilloso
se quejara de que lo molestaban.
Pero aquel no iba a ser un día normal.

Ella, al llegar al muro,
ya estaba un poco cansada.
Y al seguir hasta la esquina
y torcer hacía la derecha,
para enfilar la calle hacía los campos,
era tal el agotamiento que sentía,
que tuvo que apoyarse contra el muro
y detenerse unos segundos a recuperar el aliento.
-Llevaba varios días que se cansaba
ante el más mínimo esfuerzo;
quizá debería darle importancia
y plantearse ir al médico-.

Tras unos segundos de descanso,
volvió a reiniciar la marcha;
pero el agotamiento,
había ido en aumento.
Ahora apenas podía sostenerse en pie.
Las perritas, tironeaban de ella, en su afán
de llegar al campo para que las soltara
y echar una carrera y hacer sus necesidades.

Al otro lado de la calle, había un parque
-con su césped, sus columpios y sus bancos-.
Casi extenuada dio unos pasos vacilantes.
Tenia que cruzar la calle,
llegar a uno de aquellos bancos,
y sentarse.
Aquellos pocos metros parecian, un récord a batir.
Y aquel banco un logro, casi, inalcanzable.



Ella, consiguió al fin llegar y sentarse.
Poco a poco, fue recuperando el aliento,
y se hizo cargo de nuevo de la situación.
Decidió soltar a las perritas allí mismo.
A esas horas el parque estaba casi desierto
y no iban a molestar a nadie.

Al otro lado del parque se encontraba
el cuartel de la guardia civil.
Era la hora del cambio de turno
y algunos de ellos se encontraban charlando
en la puerta de la calle.
Podían llamarle la atención
por tener las perritas sueltas por el parque,
pero tenía una causa justificada.
Y en todo caso, si se acercaban,
les pondría al corriente de la situación
y seguro que se ofrecerían a prestarle su ayuda.



Ella, estaba absorta en sus cabilaciones,
pendiente de los juegos de sus dos compañeras,
ajena al resto del mundo que la rodeaba.
En el otro extremo del parque
un niño jugaba en el césped con un cachorrillo,
corrían, saltaban y rodaban por los suelos.
Al oir a los perros adultos,
el cachorro salió disparado en su dirección
debió creer que el juego, con los de su especie,
debía ser más divertido.

Pero al acercarse y oírlos ladrar tan fuerte
se asustó y acabó refugiandose
entre los pies de ella.
Pobre e inocente cachorrito
que solo buscaba amigos nuevos y mimitos.
Acababa de desatar la ira
de la perrita más pequeña
que en cuanto le vió acercarse a ella
comenzo a gruñirle y a erizar su lomo
indicandole que aquella era su mami
y no permitia que se le arrimara otro perro
para que le hiciera la competencia.

El pobre cachorro salto a los brazos de ella
buscando refugio de la perrita agresora,
y su joven dueño llego sonriente
en previsión de que allí .....
"una buena se estaba armando".

Se había acabado la tranquilidad.



Ella, estaba inmersa en un buen "fregao".
Reñir a su perrita por ser tan poco amigable,
consolar al cachorrito triste y asustado,
Y mientras tanto, la perra más grande,
que había aprovechado todo el jaleo
para irse sigilosamente hacía los campos.

"Resulta que la perra más grande
estaba en celo,
y siguiendo sus instintos animales
había aprovechado el descuido de su mami
para irse un ratito a su aire".

Así que, después de devolverle el cachorrito a su dueño
y comprovar que ya estaba recuperada;
salió en busca de la desovediente Duna,
-muy decidida- hacia los campos .........


jueves, 21 de enero de 2010

después de ..... primera rayada de bola




Creo que hoy, por fin, me siento con fuerzas para escribir, sobre lo que ocurrió aquel extraño dia 9 de diciembre.
No se porque, regresé del hospital con una mezcla de incertidumbre, duda, miedo, un poco extrañas, sobre todo lo que había sucedido durante esos días. Ahora parece que vuelvo a estar más centrada; más segura de mi misma. Y necesito venir a mi rincón privado, para aclarar un poco, el maremagnum de ideas que ha desatado en mi cabeza todo lo ocurrido.


Esta ha sido siempre mi forma de aclarar mis ideas, escribiendolas sobre un papel; y conforme salen de mi interior y son expresadas por escrito, vuelvo a leerlas y las releo, las voy asimilando y las comprendo mucho mejor.


Yo no creo en la casualidad, sino en la causalidad. Todo sucede por una causa y para una causa. Solo necesitamos reflexionar y descubrir la causa por la que se desencadena o para la que ocurren determinados sucesos. Unas veces lo conseguimos y otras no; pero que no lo descubramos no significa que no exista.


Tampoco creo en el castigo negativo sino en el premio positivo. Dios no nos manda enfermedades y sufrimientos para castigarnos. La vida es una escuela y a veces no es grato aprender. No valoramos las advertencias, los consejos y nos arriesgamos a recibir, en su lugar, castigos cada vez más duros.


El joven hace oidos sordos cuando la madre insiste "no bebas mucho alcohol" antes de salir el sabado por la noche; seria justo acusar a la madre de haberle castigado si después de des-oir sus consejos se encuentra de cara a la taza de wather vomitando. O si al día siguiente tiene resaca. O mucho peor si tiene un accidente de trafico y se mata, o mata a los demás, o queda paralitico. Pero seguro que jamás olvida la lección así aprendida. Triste, pero real. Aunque parece algo macabro, solo aceptable si comparas este mundo con algo pasajero.


La vida es un juego, no hay castigo. ¿Que madre desea hacer sufrir a su hijo? ¿Que madre desea hacer daño a su hijo? El cartel dice claramente "te despistaste y te has dado bruces en el suelo" "levanta y aprende a estar más atento la proxima vez". Y ya está, puedes seguir jugando. Una tirita, o a lo sumo, una escayola que te dejara sentado unos dias sin jugar. El problema somos nosotros, que olvidamos que somos niños, y que la vida es solo un juego; y nos la hemos tomado demasiado en serio.


Que cúmulo de circunstancias desencadenaron ese casi trágico desenlace, no son lo más importante, ya que no se pueden evitar porque ya ocurrieron. Pero aprender la lección que este trance nos haya podido enseñar si es importante. La causa serian todas esas circunstancias, a las que no estuve lo suficientemente atenta, o que yo misma cree involuntariamente, o que debian acumularse para que este hecho sucediera. Eso ya paso -supongo que mi mente no lo dejara en paz mucho tiempo- pero si uno no es capaz de captar la enseñanza que llevaba envuelta, el suceso este volvera a repetirse -en distintas circunstancias- una y otra vez hasta que esta sea aprendida.


Del parque se llevo mi hija las perras a casa, y no volvieron a verme hasta diez días después. Cuando me volvieron a ver, sobre todo la Lluna que ha estado conmigo en casa desde que era un cachorrito de mes y medio y que esta enmadra, casi se vuelven locas de los saltos que pegaban y de los lametones que me daban. La Lluna está conmigo en casa de mi hija y la Duna en un principio se iba a subir al chalet del monte, pero como empezó a hacer tanto frío, la tiene mi hijo en su casa. Ahora cuando yo vuelva a mi casa ellas volverán conmigo.
Pero ¿que hubiera sucedido con mis niñas si yo no hubiese vuelto a casa del hospital?

lunes, 18 de enero de 2010

se me acabaron las ganas de pensar ...





Se me acabaron las ganas de pensar...
... de soñar, de imaginar, de recordar....


Desde hace un mes solo existo en el "ahora"
ahora me levanto...
ahora como...
ahora me siento en el sofá...
ahora veo la televisión...
ahora ando...
ahora rio...
ahora...
no lloro...


Y por no llorar...
... no pienso,
que las lagrimas, de tristeza o alegria, al pensar siempre acuden.
Y al no pensar...
... no recuerdo,
porque el recordar, me hace que piense en todo lo vivido.
Y así, cada vez que aquel dia vuelve a mi mente
y empiezan a desfilar las imagenes de todo lo ocurrido
llega un momento que las lagrimas acuden a mis ojos.


Al dar un repaso a los dias anteriores, me asusto.
Creo que estuve danzando en un baile macabro
en el que la muerte y la melancolia danzaban cogidas de la mano
como manifestación de un deseo inexpresado
o como presagio de un futuro incierto e inesperado.


"La Muerte"
¿Cual llego ha ser su proximidad conmigo?

Realmente......
¿la temia tan poco que por eso permanecí tan serena todo el tiempo?
oh! ...
¿estaba convencida de que mi enfermedad no era tan grave?
Todo paso...
... la muerte ... se alejo.
¿Por cuanto tiempo?

Vi el miedo y las lagrimas en los ojos de mis hijos.
Ellos no estan preparados para dejarme partir
¿Y yo?
¿lo estoy?
¿estoy preparada para partir y para dejarles a ellos?


Se me acabaron las ganas de pensar ...
... de soñar, de imaginar, de recordar ...



miércoles, 9 de diciembre de 2009

aprendiendo de las experiencias

Si a algo de verdad le temo, es a esta cabecita mia que no para de pensar. Siempre buscandole catorce pies al gato.
¿Que si soy rara? Mirar en que elucubraciones me meto.





En una tarde de Diciembre y en un triste comedor de una, aún más triste, residencia de ancianos; se encuentra un señor de unos ochenta y tantos años, sentado en su silla frente a una mesa, silencioso y cabizbajo. No tiene amigos y los que allí le conocen diran que es más bien un hombre huraño. Aunque solo son las ocho de la noche pero ya ha oscurecido hace mucho rato y están terminando de cenar, aunque él no ha comido demasiado.
Conforme van acabando las auxiliares ayudan a los residentes a ir a sus habitaciones y poco a poco, los van acostando. El, se queda sentado, y ni siquiera las está mirando. Está como ausente, mirada perdida, que extraños recuerdos estará evocando.
Cuando ya no queda nadie más en el comedor, se acerca una de las muchachas y le llama por su nombre:
- ¡Emilio! ¿Que usted no se acuesta?
- Ahora enseguida voy, no se preocupe -responde él
La misma cantinela de todos los dias. Y pasará una hora, pasarán dos, al final habrá que llevarlo a la habitación a regañadientes, se quedará sentado en un sillón sin acostarse...
Y últimamente hay que ver lo hinchados que tiene los pies y las bolsas debajo de los ojos. Y que hacer con él si no hace caso ni a la de tres.
- ¡No Emilio, no! ¡a mi no me engaña! vamos que ya me conozco yo la canción... ¡que nos conocemos de años!
Él la mira y pone cara de........
.........y a ti que te importa.
- Pero no ve que lo hago por su bien al paso que va no dura cuatro dias.
Vuelve a mirarla........
.........pues eso quiero yo rica.
Y entonces ella reflexiona y cae en la cuenta. Cuando ingreso esté hombre lo trajeron los de servicios sociales. Era un indigente que durante muchisimos años vivió en la calle. Estuvo incluso en la cárcel por alguna que otra bronca que tuvo. Y cuando se hizo lo suficiente mayor como para que a la sociedad, le entrara cargo de conciencia de verlo tirado por los bancos de algun que otro parque, o de que los vecinos se quejaran de que daba mala imagen y molestaba por el barrio, le tramitaron una pensión no contributiva y le llevaron a una residencia pública. Y que buenos que somos todos y que desagradecido es el hijo de pu... que no se adapta.
Y en un arranque de sensibilidad la muchacha le preguntó
- Vamos a ver Emilio ¿eres feliz aqui?
-No
-¿Te sientes contento porque tienes todos los dias tu plato de comida caliente que llevarte a la boca?
-No
-¿Porque tienes un techo donde refugiarte del frio y de la lluvia?
-No
-¿Preferirias estar ahora en un banco tapado con cartones con el frio que hace?
- Yo no tendria frio, porque ya me sabría yo buscar la vida como he hecho siempre, pero tendria mi libertad, que aqui me la han robado.
-Pero eres mayor y estas enfermo y tal vez ya habrías muerto.
-No importa, aquí me siento muerto desde que llegue.




Y que derecho tenemos ha decidir por los demás. Si la mayor parte de su vida transcurrió siendo mendigo, porque le gustaba serlo o porque las circunstancias le obligaron. Ahora, al final de sus dias y en contra de su voluntad, tiene que doblegarse y vivir institucionalizado. Puta sociedad. ¿Hasta que punto tenemos razón? o ¿a partir de donde nos equivocamos?


Y aquí el quid de la cuestión, ¿tenemos razón? o ¿nos equivocamos?

Disertaciones de una
CCAASSII LLOOCCAA

martes, 8 de diciembre de 2009

dedicada a Teo, compañero de clase de mi nieto


Teo es un niño Boldavo de ocho años,
que hoy dia 22 de noviembre, feliz se ha levantado,
porque es domingo y el colegio está cerrad0,
y porque además, también es su cumpleaños,
y a su chalet de paella se marchará,
para celebrarlo, con su hermana y sus papas.


Pero al despertarse se encuentra raro,
le duele la cabeza y tosé algo,
tiene que ir a urgencias, para que le mirén,
y para que le den algo, que le curé y le animé.
El médico le receta lo de costumbre,
y después de tomarlo al monte sube.
Ya tienen alli la tarta, regalos y globos,
solo les falta Teo, ¡que llegue pronto!
Ya la fiesta a empezado, Teo se anima,
¡ah comer la paella! . . . , todo son risas.
Después llega la tarta, . . . esperar un poco.
Necesito ir al baño, me encuentro pocho.
¡Papá, acude corriendo, te necesito!
¡Me estoy ahogando, estoy malito!


Ya llega la SAMU, dejadles pasó,
no veis que llevan prisa, que está muy malo.
Se lo llevan corriendo, ¡hay que reanimarlo!
¡Por Dios que es mi chiquillo, doctor salvadlo!


Ya paso la camilla, detras los médicos,
ya hace más de una hora que entraron dentro,
salen yá de los boxes, la cara larga,
señora lo sentimos, no se pudo hacer nada.


¡Madre miá de mi vida, espiritu santo!
cuanto dolor Dios mio ¡que horror, que espanto!





El nació aquí, en un pueblo valenciano porque sus papás se vinieron, desde muy lejos, hace ahora muchos años. Sus amigos del colegio, como cada lunes, esperan verlo en clase; pero hoy con un motivo especial. En sus casas tienen preparado su regalo porque esta tarde cuando salgan del colegio celebraran su cumpleaños.

Al llegar a clase le han echado a faltar y la maestra les ha explicado que Teo ya no está con ellos. Todos se han echado a llorar y no han comprendido como podia haberle sucedido eso a un niño de su edad. Para ellos no es facil entender porque Teo ya no volvera a clase, ni jugara más con ellos; se sienten un poco enfadados con él por haberles dejado si más, poque se ha ido y les duele.



Aquella tarde, al pasar por su calle...

donde debian oirse sonidos de fiesta...

...se oian los gemidos y lamentos de unos padres

donde debian haber globos y risas...

...habia dolor, luto y tristeza

y donde debian haber niños jugando...

...habian aparcados coches con matricula extranjera
que venian de muy lejos a llorar al niño muerto.


Teo, no te olvidamos.

Donde quiera que estes...


...SE FELIZ